La estrategia de economía circular en el ámbito automovilístico está generando cada vez más importancia como herramienta para reducir el impacto ambiental de la movilidad, especialmente en un contexto donde el parque de vehículos en España supera los 13 años de antigüedad media y donde más del 60% del total carece de etiqueta ambiental, según explica la compañía de gestión de flotas y remarketing de V.O. Manheim.
Al respecto, y de acuerdo con Manheim, el reacondicionamiento de vehículos usados «se posiciona como un instrumento clave para reducir la huella industrial y mitigar las emisiones contaminantes».
Para la empresa que dirige Pablo Yllera en España, el hecho de gestionar una reutilización controlada de flotas «y su adecuación mediante procesos industriales auditados» adquiere un papel relevante como «solución escalable y compatible con las exigencias regulatorias y presupuestarias de los operadores de renting y movilidad empresarial».
Según estimaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente que cita la compañia, alargar la vida útil de un vehículo mediante reacondicionamiento certificado posibilita disminuir su huella de carbono en más de un 30%.

La entidad interpreta que abogar por esta práctica «no solo evita la fabricación de nuevas unidades, sino que contribuye a optimizar el uso de los recursos existentes, alineándose con los principios comunitarios sobre sostenibilidad».
En este sentido, Manheim ha puntualizado que durante los últimos ejercicios está se ha promoviendo la colaboración con fabricantes de vehículos, las diferentes Administraciones Públicas y los operadores de flotas para integrar el reacondicionamiento del vehículo usado «como parte estructural de las políticas de movilidad corporativa».
La compañía ha señalado, asimismo, que su ecosistema de gestión «conecta los distintos eslabones del ciclo de vida del vehículo y contribuye a una transición más eficiente hacia esquemas de movilidad con menor impacto ambiental».








