Tiene esa tendencia ingenieril a ir con los datos por delante; a dejar el titular hacia atrás (o a un lado, directamente). Tampoco es de extrañar, porque José María Campos (Güímar, Canarias, 1969) antes de ser CEO fue ‘fraile’. Es decir, trabajó como responsable de Posventa de Audi para España y Sudamérica y director de Smart Cities y de Iniciativas Estratégicas de Tecnalia, y perteneció a distintos comités de asesoramiento en Naciones Unidas, la UE y varios Gobiernos. Ahora, se ha lanzado con un concepto novedoso en nuestro país que lleva gestando en su cabeza años, y seis meses sobre el terreno: un carsharing independiente enfocado a empresas, y llamado Celering. Aunque, como explica, lo de carsharing se les queda corto: a lo que aspiran es a proporcionar un abanico de servicios que cubra todas las necesidades de movilidad de una compañía, desde shuttle hasta van pooling. Por ahora, se han instalado en los parques empresariales Miniparc del norte de Madrid, y pronto estarán también en el Eisenhower, junto a Barajas.
Pero habrá más expansión, avisa..
PREGUNTA— Cuéntenos cómo fue el nacimiento de Celering.
RESPUESTA— Hace unos años, un compañero de universidad en el MIT montó un servicio con un concepto parecido en Cambridge (junto a Boston); aunque no era igual, porque se basaba en minivehículos. Y, con otro compañero, empezamos a pensar en trasladar su modelo a Europa.
PREGUNTA— ¿También estaba concebido para empresas?
RESPUESTA— No, pero sí para organizaciones, porque allí están Harvard y el MIT, y el 90% de sus clientes son alumnos. Nosotros también nos orientamos a hospitales, centros educativos, de trabajo… Aunque, durante el desarrollo, hemos ido centrándonos en parques empresariales, por lo menos al inicio.
PREGUNTA— Exacto, han comenzado por varios del norte y del este de Madrid. ¿Es ese el modelo de expansión que piensan seguir?
RESPUESTA— Sí. Hemos tenido los primeros seis meses de vida de la compañía para montar toda la estructura y la plataforma, negociar con proveedores de renting… Ahora, estamos lanzándola comercialmente, todavía a pequeña escala, y planteamos un crecimiento, fundamentalmente en la periferia de Madrid.

PREGUNTA— ¿Y más allá de la capital?
RESPUESTA— Bueno, tenemos un proyecto piloto en Canarias, con una serie de vehículos en un hotel de lujo para probar el carsharing en el sector turístico: cómo funciona dentro del menú de servicios que ofrece la recepción, cuál es la respuesta, qué tipo de viajes se hacen, con cuánta antelación se programan… Queremos ver si tiene potencial. Y, en el resto de zonas del país, identificaremos dónde hay problemas de movilidad y opciones de optimizarla.
PREGUNTA— Sus coches son Seat híbridos de gas natural. ¿Por qué esta opción? ¿Van a mantenerla en el futuro, o piensan dar el salto al eléctrico?
RESPUESTA— La tendencia al eléctrico es clara, y dominará el mercado del vehículo nuevo en dos o tres años. Pero, ahora mismo, está en esa fase de desarrollo en la que, dentro de seis meses, se habrán reducido los costes un 5% y se habrá incrementado la capacidad de las baterías un 10%. En este periodo, no es un producto que nosotros compraríamos. ¿Por qué? Porque económicamente es inviable y no podemos trasladar esos costes desorbitados a nuestros usuarios. Y, en unos meses, estará obsoleto. La mejor opción hoy es el híbrido de gas, en cuanto a costes y porque es ecológico; genera pocos residuos.
Durante este ejercicio esperamos concluir con una flota de carsharing de 60 unidades y una facturación de un millón de euros
PREGUNTA— ¿Se puede hablar ya de cuántos vehículos tienen actualmente? ¿O de usuarios?
RESPUESTA— (Risas) Aún no, porque lanzamos el servicio justo la semana pasada [la entrevista con Fleet People se efectúa en el mes de noviembre de 2018]. Teníamos ya algunos clientes, que veían los coches en los parkings, a pesar de que no estaban señalizados ni nada… Así que hacía falta. Pero necesitamos algo más de recorrido.
PREGUNTA— ¿Y cómo se plantean el 2019?
RESPUESTA— Planificamos acabarlo con 60 coches de carsharing y una facturación de un millón de euros. Pero lo que hacemos ahora mismo es ampliar la oferta de servicios. Al final, el carsharing es sólo una de las opciones para resolver la movilidad de un centro de trabajo, dentro de un menú más amplio. Hay otras posibilidades, como el ridesharing, el van pooling, shuttles… Es como una sinfonía: no vale con tocar una nota para que funcione, y estamos habilitando ya esas otras notas. Para mí, eso es lo prioritario. Además, la música debe adaptarse a cada cliente. Hay que analizar sus necesidades y, luego, ver cómo encaja con las opciones que hay en su sede. Eso es un plan de movilidad, y por ahí estamos entrando.
PREGUNTA— Es cierto, se postulan como una consultoría.
RESPUESTA— Sí, pero no queremos ser sólo consultores, sino proveer también un paquete completo de soluciones. Yo puedo proponer muchas cosas, pero si no tienes alguien capaz de implantar un carsharing en parques empresariales, de poco te sirve.
PREGUNTA— Apuntan a que una empresa puede ahorrarse hasta el 60% del coste de su movilidad con una buena planificación. ¿En España existe un déficit en este campo?

RESPUESTA— La cifra sale de un experimento de Deutsche Bahn [la primera empresa ferroviaria de Alemania, con sede en Berlín], que sustituyó parte de su flota de renting por carsharing y tuvo esos ahorros a final de año. Pero sí, sin duda falta planificación. Donde hay, es porque los empleados se han plantado y la han exigido. Y también ha habido muy pocas opciones: shuttles… y poco más. El plan de movilidad es obligatorio en Italia, Bélgica o Francia, y también en Comunidades como Cataluña, para centros de trabajo. Quizás el problema es que no se ha puesto el ‘palo’, que no se ha hecho obligatorio.
PREGUNTA— ¿Diría que hay todavía demasiado apego a la propiedad y al renting?
RESPUESTA— Sí, porque tampoco ha estado presente la tecnología. Son los smartphones y la geolocalización los que te permiten hacer un carsharing. Pero es que viene más: el coche autónomo, al que yo creo que le quedan un par de años para llegar.
PREGUNTA— ¿Y la economía colaborativa va a darle un vuelco a esa mentalidad?
RESPUESTA— Yo creo que sí. Aunque, repito, la gran revolución llegará cuando el carsharing integre la tecnología autónoma. Entonces, ¿para qué vas a querer un coche propio? Si te vas a Toledo, lo más cómodo es ir en AVE. Así que puedes coger un vehículo que te deje en Atocha. Para desplazarte al trabajo, ordenas uno, viene, te recoge y te lleva. O una miniván. Ya no serán monopersona, y eso sí que va a cambiar por completo el sector. Además, cuanto más afecta una tecnología al día a día, mayor es su velocidad de incorporación. Por eso, la del vehículo autónomo será muy alta, porque más de un millón de personas muere al año por accidentes de tráfico. Si el 30% tiene que ver con un conductor borracho… los robots no beben. Otro 30%, con las drogas. Te surgirán otros problemas, pero si tienes una vacuna que evita medio millón de muertes… ¿qué haces, no la usas?
Vale que en Madrid la aceptación del carsharing ha sido bestial. Pero es un caso aislado. No existe a nivel nacional
PREGUNTA— Volviendo al presente, ¿qué retos supone la gestión de un parque de vehículos en constante movimiento y que utilizan diversos conductores?
RESPUESTA— Es muy complejo. Se trata de reducir costes, evidentemente. Y también el uso del automóvil privado. Lo ideal sería que el domingo cada empleado pudiera subir a una plataforma su previsión semanal de necesidades de desplazamiento. Que esa información se comparta y que, por ejemplo, una miniván pase a recoger a todos. Con un algoritmo detrás que optimice la ruta. De esa forma, ahorras un montón: parking, estrés, combustible, gastos fijos del coche… Y, una vez que esa gente está en el trabajo, has de darles opciones: ¿y si el crío se pone malo? ¿O cualquier otro imprevisto? Para eso tienes en la puerta un carsharing; algo que pueden usar en caso de emergencia.
PREGUNTA— ¿Cuál sería su número perfecto de usuarios por coche?
RESPUESTA— Es muy bajo. Con el esquema actual, contamos con un uso puntual, y eso significa menos de una vez al mes por usuario. ¿Tienes una reunión improvisada con un cliente? Antes de coger un taxi o un VTC, tiras del carsharing. Manejamos unos objetivos de entre uno y 1,5 usos diarios, frente a los entre nueve y 10 de una plataforma como Car2Go. Otras soluciones, como el shuttle o el ridesharing, sí serán más intensivas.

PREGUNTA— Aseguran que el cierre del centro de las ciudades a vehículos contaminantes es una oportunidad. ¿Cómo prevé que afecte al mercado del carsharing?
RESPUESTA— El sector vive una transformación que se va a acelerar en los próximos meses y años; a través de la normativa por un lado, y de la tecnología por otro. Eso, para las empresas, es complejo, porque no pueden gestionar algo tan acelerado. ¿Qué pasa con los coches de renting diésel con contrato para dos años más? Quienes los utilizan no pueden acceder a Madrid Central. El resultado es que trasladarán esa complejidad a un especialista, para que se la resuelva. Y con un esquema (preferentemente) de pago por uso.
PREGUNTA— España es pionera en algunos tipos de carsharing, aunque más en la modalidad free float. ¿Estamos particularmente bien situados de cara al futuro?
RESPUESTA— Vale, le compro que en Madrid la aceptación ha sido bestial. Pero es un caso aislado. No existe a nivel nacional, y otros países van muy por delante en eso. Aquí todavía hay recorrido… y nichos. Además, el carsharing nace con nuestro modelo. El free float aparece hace ocho años. Y los dos resuelven movilidades muy distintas. En nuestro caso, se trata de personas que utilizan el coche dos o tres horas, o más. En el otro, son trayectos puntuales y cortos, en la almendra central, para ocio. Se han hecho estudios muy exhaustivos en tres ciudades alemanas, y concluyeron que, tras la llegada de Car2Go, los usuarios de transporte público descendieron. En Madrid, tenemos una de las mejores estructuras del mundo, que ha costado un ‘pastón’, y cuyos usuarios ahora están cogiendo coches. ¡Cuando se trata de quitarlos! No sé hasta qué punto son comparables ambos sistemas.
“Mi plato estrella son las lentejas”¿Qué tipo de regalos le gusta hacer? Viajes. Acabo de regalarle a mi hermana uno a Australia ¿Suele cumplir los propósitos que se plantea? Si dependen de mí, en general, sí El plato que mejor le sale. Las lentejas ¿Cómo definiría su forma de vestir? Muy casual. Hoy es una excepción, porque tengo reuniones y fotos, pero normalmente, voy con vaqueros ¿Cuál es la película que más veces ha visto? No muy soy de repetir, pero Forrest Gump me gusta mucho: la habré visto tres veces Un emprendedor al que admire. Cualquiera que le haya echado narices, porque esto es un valle de lágrimas. Ya montes una empresa de carsharing o una cafetería, hay muchos problemas comunes ¿Compra on-line o en tienda tradicional? Tienda tradicional El fin de semana perfecto es… Uno en la montaña, haciendo trekking o en bicicleta. Hace poco, por ejemplo, estuve en la Sierra de Huelva recogiendo setas. ¿Tiene coche propio? Sí, aunque no lo cojo más que una vez cada dos meses, o así. Y cuando vivía en Berlín y en Boston, aún menos. Pero me encanta conducir Un deseo para 2019. Pediría que alguna de las tecnológicas con las que tenemos relación fuese española, porque no hay ni una. Telefónica está financiando algunos proyectos de movilidad, pero son poco ambiciosos |






