El fabricante de automóviles Toyota ha dado el salto de accionista de referencia a socio industrial de Joby Aviation al constituir con la empresa californiana una joint venture para fabricar en serie sus aerotaxis eléctricos, las aeronaves de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) con las que Joby aspira a explotar un servicio de transporte aéreo urbano en todo el mundo.
La nueva sociedad, bautizada como Joby Toyota Aero Manufacturing Preparation Company, nacerá bajo control del fabricante nipón, que posee el 51% del capital frente al 49% de Joby.
Su consejo lo integran cinco miembros, tres de ellos designados por Toyota, y la dirección recae en el ejecutivo Yosuke Tsuruta.
La joint venture obtendrá los derechos exclusivos de fabricación del modelo S4 y una licencia de propiedad intelectual libre de cánones.
Toyota ha asegurado que ha trasladado a la actividad de la aeronáutica su sistema de producción y su experiencia en costes, calidad y productividad para industrializar el aparato de aviación, capaz de transportar a cuatro pasajeros y un piloto, alcanzar cerca de 320 kilómetros por hora y sostenerse sobre seis rotores basculantes.
A la espera del Regulador
El respaldo económico de Toyota al proyecto ronda ya los 900 millones de dólares, unos 774 millones de euros al cambio actual, desde los cerca de 400 millones comprometidos inicialmente en 2020.
La marca nipona prevé inyectar otros 250 millones de dólares, equivalentes a unos 215 millones de euros, en el último trimestre del año.
En cualquier caos, hay que destacar que la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) todavía no ha concedido el certificado de tipo que la aeronave necesita para volar con pasajeros.
Joby inició en marzo pasado los ensayos oficiales de su primer ejemplar ajustado a la normativa y ha entrado en la fase de pruebas válidas para la homologación.





