Un 60% piensa que el coche autónomo cambiará por completo la formación del usuario, aunque existen muchas dudas en los conductores sobre la conducción autónoma, ya que dos de cada tres no se imaginan en sus manos, si bien un 30% abre una puerta en el futuro a cambiar de idea. En cambio, un 34% afirma que sí está dispuesto a dejarse llevar.
La percepción del coche autónomo según qué edades tiene mayor o menor rechazo, entre los jóvenes de 18 a 24 años el rechazo total a dejar de conducir y que le lleve el automóvil es mayor, un 28,5%, que entre adultos de 55 a 64 años –un 10%-.
La directora general de PONS Seguridad Vial, Shara Martín, ha afirmado que “hace unos meses la DGT avanzó su intención de habilitar la posibilidad de examinarse del permiso de conducir con un vehículo dotado de sistema de aparcamiento asistido. Es un paso, pero son muchos los avances tecnológicos que incorpora el coche y no podemos ir tan detrás, no podemos pensar que conducir un coche hoy es como hace 20 años, y los propios conductores son conscientes de que ya no se trata de un volante y dos-tres pedales, que hay mucho más y más tecnológico, por lo que hay que replantear su formación”.
Juan Hernández Luike, de Autofácil, ha comentado que “el horizonte del autómovil parece que es el coche autónomo, pero de momento genera más dudas que deseos de montar en uno. Hay mucho desconocimiento en torno a él y en general los conductores consideran que necesitan más información y conocimiento sobre todos los avances tecnológicos que lleva su coche ya en la actualidad. Podemos entender bien cómo funciona la batería de un coche o cómo comprobar el nivel de aceite del motor, pero alguien debería explicarnos cómo cerrar el coche desde el smartphone o cómo conducir con el móvil replicado en la pantalla del salpicadero”.
Por su parte, el director general de AutoScout24, Gerardo Cabañas, ha añadido que “mucho se habla del papel futuro de los concesionarios, que seguiran haciendo lo que hacen, vender principalmente, pero deberán asumir además un rol tecnológico. Por un lado, prescriptor, qué coche tecnológicamente hablando se adapta a mis necesidades; e instructor, cómo funciona esa tecnología que incorpora. Cuando un usuario se lleve el coche que ha comprado, casi toda la explicación del vendedor será tecnológica, y muy poca para esas cosas como donde está la palanca que abre el capó”.





