Los fabricantes de automóviles europeos han incrementado un 38% las ventas de sus vehículos eléctricos en los siete primeros meses del ejercicio actual, lo que ha permitido que todos, salvo Mercedes-Benz, estén en condiciones —en este momento— de cumplir con los objetivos de emisiones de dióxido de carbono fijados por la Unión Europea para el periodo 2025-2027, de acuerdo con un informe publicado por el lobby medioambiental Transport & Environment (T&E).
El estudio subraya que BMW, Renault, Stellantis y Volkswagen respetarían ahora mismo los límites máximos de emisiones de la normativa comunitaria, ya que BMW dispondrá de un margen de 13 gramos de CO₂ por kilómetro respecto de la meta, Stellantis de 9 gCO₂/km y Renault de 2 gCO₂/km, mientras que Volkswagen alcanzará el objetivo con un ajuste exacto, sin superar ni incumplir.
Mercedes-Benz quedaría en el momento actual con 10 gCO₂/km por encima del límite y sería el único fabricante europeo en situación de incumplimiento.
Para compensar este déficit, Mercedes-Benz se verá obligada a recurrir a un mecanismo habitual en la regulación europea, según señala T&E, consistente en la compra de créditos de emisiones a otros constructores con excedente (en este caso Volvo Cars y Polestar).
Este tipo de acuerdos, conocidos como pooling, permiten a un fabricante equilibrar su media de emisiones con la de otros grupos que han sobrecumplido los objetivos como pueda ser el caso de Volvo, ya que Polestar, por ejemplo, solo construye vehículos sin emisiones.
Revisión del objetivo medioambiental
La situación de Mercedes se enmarca en un contexto político bajo el que la Comisión Europea decidió a comienzos de este ejercicio ampliar en dos años la aplicación de los objetivos medioambientales de 2025, una concesión a la industria que implicará, de acuerdo con estimaciones de T&E, que se comercialicen dos millones menos de coches eléctricos en el conjunto de la Unión entre 2025 y 2027 respecto de la previsión inicial.
Además, el retraso ha coincidido también con un aumento del diferencial de precio entre los modelos eléctricos y los de combustión, que ha pasado del 30% a comienzos de 2025 al 40% en junio.
A pesar de estas distorsiones, el mercado europeo cuenta con factores que impulsarán la electrificación, según reseña el informe obtenido por Fleet People, ya que el coste de las baterías descenderá un 27% entre 2022 y el cierre de 2025 y volverá a bajar un 28% adicional de cara a 2027, lo que reducirá —en teoría— el precio final de los vehículos eléctricos.
La infraestructura de recarga también avanza, destaca el estudio, ya que el 77% de la red troncal de autopistas de la UE ya está equipada con cargadores y todos los Estados miembros han cumplido con el número mínimo de puntos públicos fijados para el próximo año.
La Comisión Europea ha abierto un proceso de diálogo estratégico sobre el futuro de la automoción, en el que se analiza la posibilidad de suavizar también los objetivos de emisiones de 2030 y 2035.
T&E ha instado al Ejecutivo comunitario a «mantener la firmeza», argumentando que «cualquier relajación adicional pondría en riesgo la competitividad de la industria europea frente a sus competidores internacionales».




