Las flotas compartidas de taxis autónomos operadas por compañías como Waymo, Zoox o Tesla han centrado hasta ahora el debate sobre la conducción automatizada, pero el foco se desplazará en breve hacia la utilización de este tipo de tecnología, la conducción autónoma, por parte de los consumidores privados, cuya posible comercialización masiva concentra en estos momentos las principales preocupaciones de analistas y especialistas del sector de automoción.
Así lo recoge un análisis al respecto efectuado por Bloomberg, que establece que la diferencia de escala entre ambos mercados —el del taxi respecto del consumidor particular— queda «patente» según los cálculos del consultor Glenn Mercer, quien estima que los estadounidenses realizan al menos 40 veces más desplazamientos en vehículos privados que en taxis, vehículos con conductor y taxis autónomos combinados, lo que convierte al cliente privado en «una oportunidad de negocio de dimensión muy superior».
El consejero delegado de la firma británica de software autónomo Wayve, Alex Kendall, ha defendido recientemente que el mercado de vehículos de consumo supera ampliamente al de los servicios de taxi autónomo y que la conducción autónoma en automóviles particulares «puede convertirse en la aplicación con mayor impacto de esta tecnología».
Más kilómetros, menos ocupantes
Entre los riesgos que plantea esa expansión, de acuerdo con Bloomberg, figura el aumento de recorridos sin ocupantes a bordo.
Mercer pone como ejemplo vehículos que circulen cerca de un colegio a la espera de los alumnos, o automóviles que regresen vacíos a zonas periféricas tras dejar a su propietario en el centro, trayectos que «generarán kilómetros adicionales respecto de los desplazamientos convencionales».
La posibilidad de que los propietarios destinen su vehículo a prestar servicios de taxi autónomo durante los periodos de inactividad añade otra fuente de recorridos en vacío, dado que el automóvil tendría que desplazarse a recoger a cada cliente o permanecer parado en espera de nuevas solicitudes, apunta la agencia.

Pese a ello, diversos expertos consideran que muchos usuarios seguirán interesados en poseer su propio vehículo autónomo.
Bloomberg destaca que la comodidad, la personalización o la disponibilidad inmediata «siguen pesando en la decisión de compra», junto a factores prácticos como mantener sillas infantiles instaladas o disponer del automóvil como espacio de almacenamiento «sin depender de un servicio externo».
Algunos analistas sostienen, al hilo de todo ello, que las Administraciones Públicas deberán preparar medidas antes de que los vehículos autónomos particulares lleguen al mercado a gran escala.
Entre las opciones planteadas figuran el establecimiento previo de un abano específico de tasas para aquellos recorridos que se efectúen pasajeros, la introducción de sistemas de peaje urbano y mecanismos específicos de control en los momentos de picos de congestión de tráfico.






