La alquiladora Sixt ha obtenido un beneficio neto de 33,3 millones de euros en los tres primeros meses del año, un 84,5% menos respecto al mismo periodo de 2018 debido a la norma IFRS 16, aplicada desde principios de 2019, que reconoce el balance de los antiguos arrendamientos operativos.
La regulación, que tendrá un impacto negativo en las ganancias anuales, no ha perjudicado en el volumen de negocio, que ha superado en un 14,2% al mismo trimestre del año pasado, hasta los 620 millones de euros.
En el primes trimestre, la empresa dirige Eric Sixt, ha obtenido un resultado neto de explotación de 56,6 millones de euros, un 4,5% menos, en comparación con el mismo periodo del año anterior, aunque ha aumentado la flota hasta los 129.200 vehículos, un 17,4%.
Para la compañía el lanzamiento de su ‘app’ en febrero, con la plataforma de movilidad Sixt ONE, «hemos conseguido penetrar aún mas el crecimiento de la industria en el mercado. Los expertos esperan que el mercado de movilidad se expanda hasta alcanzar los 5.988 millones de euros para el año 2030».
Este modelo de negocio está basado en el alquiler tradicional de vehículos denominado Rent, en la posibilidad de escoger taxi y ridehailing gracias a un pacto con Cabify —Ride— y en un sistema de carsharing propio por minutos —Share—, opción esta que ya funciona a modo de prueba en Berlín y que introducirá en otras ciudades alemanas antes de que acabe 2019.