El mercado español del vehículo de ocasión afronta el próximo ejercicio de 2026 con un punto de inflexión marcado por el envejecimiento del parque, el encarecimiento de los automóviles nuevos a la venta y la presión regulatoria sobre emisiones, un contexto bajo el que el coche de segunda mano «dejará de ser únicamente una alternativa de precio para convertirse en una pieza estructural en la gestión de flotas corporativas», tanto por eficiencia económica como por disponibilidad de tecnología y menores emisiones, de acuerdo con un ana´lisis efectuado al respecto por la compañía especializada en remarketing y gestión de flotas Manheim Cox Automotive.
Al respecto, la compañía considera que el principal reto del mercado sigue siendo la edad media del parque automovilístico español, que se sitúa en 14,5 años, una cifra que condiciona tanto la seguridad como la eficiencia energética del conjunto del sistema, en opcinión de Manheim.
Según sus análisis, el 50% de los vehículos de ocasión vendidos en España supera los 10 años de antigüedad, lo que evidencia un «desajuste» entre la oferta disponible y las «necesidades reales de empresas y gestores de flotas».
Este escenario sitúa al vehículo de ocasión joven —de menos de cinco años— en una posición más que relevante, apunta Manheim Cox Automotive, «como palanca clave» para renovar flotas sin asumir el elevado desembolso que exige el vehículo nuevo.
En términos operativos, estos vehículos de ocasión con pocos años incorporan sistemas avanzados de seguridad, conectividad y control de emisiones, «lo que permite a las empresas cumplir objetivos internos y regulatorios» sin comprometer el coste total de utilización o TCO.

Menos edad como prioridad operativa
De cara a la inminente llegada de 2026, Manheim ha identificado una «tendencia clara» hacia la reducción de la antigüedad media del usado en flotas, «impulsada tanto por la necesidad de eficiencia como por la mayor profesionalización del canal».
La compañía señala que, teniendo en cuenta que el precio medio del vehículo nuevo se sitúa en torno a 40.000 euros, el automóvil de ocasión joven se consolida «como una solución intermedia que permite acceder a vehículos tecnológicamente actuales con una inversión inicial significativamente menor».
En el caso de los gestores de flotas, esta evolución no responde solo a una lógica de costes, sino también a «una mayor previsibilidad del valor residual y a una reducción de riesgos asociados al mantenimiento», detalla Manheim Cox Automotive.
Otro de los ejes que marcarán 2026 es la electrificación progresiva del mercado de ocasión, aunque con un ritmo más contenido que en el canal de vehículo nuevo, según Manheim, que recuerda al respecto que más del 70% de los vehículos eléctricos que circulan en España son nuevos, «lo que limita de momento» la disponibilidad de eléctricos usados para flotas.
En este momento y por dicha causa, las empresas están optando por soluciones híbridas y electrificadas dentro del vehículo de ocasión como paso intermedio, apunta la firma de remarketing, «especialmente en entornos urbanos y de última milla».
Para 2026, la electrificación del V.O. no se plantea como un cambio abrupto, sino como «un proceso gradual, ligado a la madurez del producto, a la evolución del mercado secundario y a la capacidad de las empresas para gestionar correctamente el ciclo de vida del vehículo».
Más allá del tipo de motorización, Manheim subraya igualmente que el verdadero cambio estructural del mercado de ocasión se centrará en la gestión del dato y la trazabilidad.
El remarketing, según la empresa, dejará de ser una «operación puntual» de compraventa para convertirse en una «gestión integral del activo», donde «cada fase del ciclo de vida del vehículo se monitoriza para optimizar el valor residual, loa tiempos de rotación y loa costes operativos».








