La división de análisis económico de la entidad financiera BBVA, BBVA Research, considera que las subidas del precio del petróleo «no generan por sí solas» un cambio estructural hacia el vehículo eléctrico y sitúa su desarrollo concreto en factores como «la madurez tecnológica, el marco regulatorio y la percepción de riesgo en el suministro energético».
El estudio analiza distintos episodios de crisis energéticas y señala que, pese a los incrementos relevantes del crudo en momentos concretos, el sistema energético global «ha mantenido su estructura sin transformaciones inmediatas, lo que limita el efecto directo» de estos shocks sobre la transición hacia nuevas tecnologías.
El informe introduce también la percepción de «riesgo prolongado» en el suministro como una variable determinante en las decisiones de inversión a largo plazo, pero siempre «por encima de los movimientos puntuales de precios», lo que traslada el foco desde el coste energético hacia la estabilidad del entorno para el despliegue de la tecnología electrificada.
Trasladado de modo específico al ámbito de la automoción, el análisis de BBVA Research sostiene que la electrificación «no responde de forma automática a estos episodios», sino que depende de elementos propios del mercado como «el coste de adquisición de los vehículos, la disponibilidad de infraestructura de recarga y la previsibilidad normativa».

Tecnología y regulación, dueños del ritmo
El documento indica igualmente que las crisis energéticas «solo actúan como aceleradores» cuando existen alternativas tecnológicas viables y escalables, lo que vincula el avance del sistema energético al desarrollo industrial y a la innovación.
A lo largo de las últimas décadas, el peso de los combustibles fósiles ha descendido de forma progresiva desde niveles superiores al 95% a comienzos de los años Setenta del siglo pasado, con dos etapas diferenciadas vinculadas a la expansión de la energía nuclear tras las crisis de esa década y al crecimiento de las energías renovables desde mediados de 2000.
El análisis identifica al respecto tres factores que condicionan el impacto de estas crisis, como son «la incertidumbre en el suministro, la reorientación de la inversión y el papel de las políticas públicas en la diversificación energética», elementos que solo generan efectos «cuando actúan de forma conjunta», apunta BBVA.
Aplicado al vehículo eléctrico, el informe apunta que «su desarrollo requiere una propuesta competitiva en términos de coste y uso junto a un entorno regulatorio que favorezca su adopción a través de incentivos y objetivos de emisiones».
El documento finaliza explicando que bajo escenarios de encarecimiento energético «puede aumentar la presión para relajar políticas climáticas» con el objetivo de contener costes en el corto plazo, un factor que «incide en el desarrollo de tecnologías bajas en carbono y en las decisiones de electrificación».






