Suele ocurrir. Nos damos importancia, pero la justa. Sólo lo necesario. Pues parece que tenemos que estar orgullosos. Nuestras empresas pueden sacar pecho. Así lo certifica la última edición del Estudio de Tendencias de Movilidad Corporativa que edita cada año el Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO) de la multinacional de movilidad Arval.
Una de las conclusiones más interesantes de su actual décima edición es que las empresas españolas son, de entre todas las europeas, las que más tienen en cuenta las emisiones de dióxido de carbono en la hora de componer su esquema de flotas.
En concreto, el 70% de las empresas españolas consideran como muy importante dicho baremo, en relación con el promedio del 59% expresado por el resto de países de Europa.
“Las compañías españolas no sólo están por encima de la media europea en intención de compra, sino que también las superan en la preocupación medioambiental de su flota de vehículos y sus emisiones de dióxido de carbono. La diferencia es muy grande, además”, considera Manuel Orejas, director del Observatorio del Vehículo de Empresa de Arval (en la imagen).
El dato es más que significativo si se tiene en cuenta que la mayor preocupación de los gestores de flotas de vehículos y las propias empresas se centra en estos momentos en la entrada en vigor del nuevo ciclo de homologación de vehículos de acuerdo con el estándar WLTP (Worldwide harmonized Light vehicles Test Procedure), que supondrá importantes cambios en los modelos de emisión de los automóviles. Una cuestión que revela el estudio promovido por Arval que puede arrojar ciertas dudas todavía es que sólo el 44% de los gestores de flotas consultados por el CVO —más de 4.000 empresas participan en el estudio— aseguran haber tomado medidas de cambio en sus políticas de vehículos (car policies) de empresa por la nueva normativa.
Intención de compra: bien
Igual que ese dato debe mejorar e incrementarse, sí que se observan muy buenas expectativas por parte de las empresas que operan en España en relación con su deseo o intención de adquirir nueva flota.
El CVO de Arval destaca que las compañías prevén incrementar sus compras en este apartado en los tres próximos años y en seis puntos porcentuales más respecto de esa misma intención de compra que indicaron al ser preguntados en 2017.
El dato exacto explica que un 16% de las empresas esperan aumentar su flota en el próximo trienio, respecto del 10% que expresó dicha idea el ejercicio pasado. En este aspecto hay que consolidar también un hecho reseñable respecto del continente europeo, y es que esa intención de compra de las empresas españolas para 2018 se sitúa tres puntos porcentuales por encima del promedio señalado por las empresas de la Unión Europa, un 13% en intención de compra.
De entre todas las impresiones recogidas, se observa una mayor tendencia de crecimiento en las grandes empresas y las medianas de mayor tamaño, ya que un 31% de estas considera que su flota aumentará en los tres primeros años, seis puntos más que en 2017. De su lado, las compañías pequeñas o medianas de menor tamaño también muestran optimismo, pero en menor cuantía: un 10% de las consultadas piensa que elevará su flota de aquí a tres años, respecto del 4% que asegura que reducirá su tamaño.
Este sentimiento empresarial se corresponde en nuestro país con la preponderancia de una fórmula como el renting, que de acuerdo con el Estudio de Tendencias de Movilidad Corporativa de Arval es la opción de financiación preferida por las empresas españolas, ya que aglutina el 41% de toda las operaciones de adquisición, en comparación con el 33% de compra directa y el 19% del leasing.
En el caso de las corporaciones europeas, el renting se elige como método de financiación en el 28% de los casos —nada menos que 13 puntos porcentuales menos que en España—, en tanto que la compra directa supone el 39% de las operaciones y el leasing, un 26% de las compras.







