El ejercicio de 2031 será el año en el que el vehículo eléctrico puro desbancará al de gasolina como carburante dominante en el mercado europeo de turismos, según un análisis de la consultora Dataforce que estima que la tecnología más ecológica superará el 50% de las matriculaciones de automóviles de turismo nuevas, impulsadas por la regulación de CO₂ del sistema CAFE de la UE, la fiscalidad aplicada a los coches de empresa y la mejora en los ratios del coste total de adquisición (TCO) de los eléctricos.
Dataforce advierte, sin embargo, que esa transición no estará exenta de fricciones, ya que la distribución desigual de la red de carga pública —que superó el millón de puntos en Europa en 2025— y las limitaciones de acceso a la carga doméstica en determinadas regiones «representarán las principales barreras a corto plazo y condicionarán el ritmo al que los distintos mercados se sumen al cambio».
Mientras llega la fecha del cambio apuntado por Dataforce, los fabricantes de automóviles y las emrpesas que adquieren flotas están recurriendo a los vehículos híbridos y enchufables para cubrir los objetivos de CO₂ europeos.
En este sentido, Dataforce considera ambas tecnologías «de carácter transitorio» y espera que «toquen techo» en la medida que el eléctrico puro se consolide como «opción por defecto». En el caso de los diésel, este continúa perdiendo fuelle y cuota «de forma sostenida por la presión regulatoria, las restricciones urbanas y el encarecimiento del combustible».
De igual modo, la consultora apunta a la trascendencia de la entrada en vigor del ETS-2 —el sistema europeo de comercio de derechos de emisión para el transporte, previsto para 2028—, que encarecerá el uso de carburantes fósiles «y acelerará su declive».

Las flotas de comerciales empiezan a enchufarse
Según la firma, la cuota del eléctrico puro en flotas de vehículos comerciales ligeros comienza a dar ‘señales de vida’ y ha escalado del 6% de 2022 al 11% en 2025, señal de que la transición «ha llegado ya con fuerza «al segmento de las furgonetas, explica.
La regulación de zonas de bajas emisiones, el auge del reparto de última milla y la expansión de la gama de vehículos eléctricos de carga serían los responsables fundamentales de dicho avance comerciales, sí como la mejoría en los TCO en determinados perfiles de uso para estos vehículos.
No obstante, el diésel copa aún el 80% de las matriculaciones en el segmento de comerciales, una «resistencia» que convive con el avance del eléctrico puro y con el cierto alza de los enchufables, lo que Dataforce atribuye a que «los enchufables actúan como colchón de transición para operadores que no están aún en condiciones de electrificar del todo su flota».
En otra división y segmento de vehículos, el de los industriales, el diésel copa el 95% del segmento «sin sustituto inmediato a la vista», mientras el gas natural licuado actúa como «alternativa puente allí donde la infraestructura lo permite», remarca Dataforce, que apunta que las barreras estructurales como la infraestructura de carga insuficiente con una barrera aún insalvabale para este segmento, además de los tiempos de recarga elevados y la alta demanda energética que requiere el transporte de larga distancia.
El eléctrico puro representó menos del 2% de las matriculaciones de las flotas de industriales en 2025, no mucho más que el 1% que suponían cuatro años antes, en 2022.






