El 44% de los estadounidenses de entre 18 y 34 años se plantea renunciar a la propiedad de un vehículo y optar por un modelo de suscripción, una preferencia que refleja «un cambio relevante» en la forma de acceder al automóvil en Estados Unidos, según recoge un estudio sobre el futuro de la movilidad y la gestión de flotas elaborado por Element Fleet Management.
El dato sitúa al mercado estadounidense «entre los más receptivos» a fórmulas de acceso flexible frente a la compra tradicional.
El informe enmarca esta inclinación dentro de una transición más amplia desde la propiedad hacia modelos basados en el uso, en los que el vehículo se concibe como un servicio integrado y no como un activo en propiedad.
Este cambio se apoya en factores como «la previsibilidad de costes, la reducción de riesgos asociados al valor residual y la posibilidad de adaptar el acceso al vehículo a necesidades cambiantes» a lo largo del tiempo.
El documento señala también que esta preferencia es especialmente significativa entre los segmentos más jóvenes de la población, donde la relación con el automóvil «está menos vinculada a la posesión y más orientada a la disponibilidad».
Implicaciones para flotas y renting
Element subraya que este cambio de comportamiento no se limita al ámbito particular y tiene una traslación directa al entorno empresarial.
Las compañías, especialmente en Estados Unidos, están replanteando la forma en que adquieren, utilizan y gestionan sus flotas, «con un mayor peso de contratos flexibles y soluciones» que permitan ajustar el número y el tipo de vehículos en función de la actividad real.
Al respecto, el estudio destaca que, en determinados usos corporativos, la movilidad integrada —vehículos compartidos, créditos de movilidad o acceso bajo demanda— permite mejorar la utilización de los activos y reducir costes operativos.
El informe también aborda el impacto de este modelo en el coste total de utilización (TCO), especialmente cuando se combina con vehículos electrificados. en este sentido, la planificación de la recarga, la gestión energética y la integración de servicios asociados «pasan a tener un peso relevante en la toma de decisiones, tanto para flotas privadas como para operadores especializados».
Más allá de la suscripción, el estudio identifica otros vectores que condicionarán la evolución de la movilidad corporativa en la próxima década, entre ellos la automatización progresiva de la conducción, el uso creciente de inteligencia artificial en la gestión de flotas y la conectividad avanzada.





