Hasta hace algunos años, nadie había oído hablar de las dashcam, pero ahora están de moda gracias a la creación de contenidos para redes sociales con este tipo de cámaras. Pero… ¿Es legal usar la dashcam en el coche en España?
Qué es una dashcam
Una dashcam es una cámara de salpicadero, diseñada para montarse en el parabrisas o el salpicadero de un vehículo con el objetivo de grabar imágenes y videos mientras se conduce. Estas cámaras están específicamente diseñadas para capturar el entorno y la perspectiva desde el interior del vehículo.
Las dashcams se pueden usar además para otras finalidades, como proporcionar evidencia en caso de accidentes de tráfico. Suelen estar equipadas con funciones como grabación en bucle, detección de movimiento y GPS para registrar la ubicación y la velocidad del vehículo.

Regulación de las dashcams en España
La instalación de una dashcam en un vehículo es legal en España. No hay restricciones que impidan colocar un dispositivo de grabación dentro del automóvil según la ley. Aunque se puede ubicar una dashcam en el salpicadero o parabrisas sin problemas, manipularla durante la conducción está prohibido, al igual que sucede con el manejo del teléfono móvil.
Manejar una dashcam u otro dispositivo eléctrico mientras se conduce constituye una infracción contra la seguridad vial, con multas de hasta 200 euros y la pérdida de tres puntos del carnet de conducir. En algunos casos, esta infracción puede acumularse con una multa por conducción negligente, incrementando la sanción final en 200 euros.
Es esencial instalar la dashcam en un lugar que no obstruya la visión del conductor ni genere distracciones. Colocarla en zonas no permitidas puede resultar también en una infracción de la Ley de Tráfico, con multas de hasta 100 euros pero sin pérdida de puntos en el carnet de conducir.
Respecto a la utilidad de las dashcams en caso de accidente, la Ley de Protección de Datos establece que la grabación y distribución de imágenes en espacios públicos sin autorización son ilegales, a excepción de uso doméstico no lúdico. Aunque se puede instalar y grabar con la dashcam, no se puede distribuir o utilizar esas imágenes sin autorización.
En un juicio, las imágenes podrían no ser consideradas válidas para esclarecer los hechos, según la interpretación del juez y en conflicto con la valoración de las aseguradoras. Sin embargo, la Agencia Española de Protección de Datos señala que, en casos de interés legítimo para obtener pruebas de infracciones, el derecho a la privacidad puede prevalecer.
En resumen, el uso de dashcams en España no es ilegal, pero su uso se limita al entretenimiento personal y doméstico del conductor. Se pueden aplicar sanciones si se demuestra que se ha utilizado para tratar datos de terceros o ha causado distracciones en un accidente de tráfico.

Legislación sobre las dashcams en otros países
La mayor parte de imágenes de dashcams que se encuentran en redes sociales actualmente están grabadas en países como Estados Unidos o Rusia, donde la proliferación de este tipo de cámaras ha sido mayor que en Europa.
La legislación en Estados Unidos sobre las dashcams varía en pequeños matices según el estado, pero la respuesta general a si es legal llevar una dashcam en este país es afirmativa. Más concretamente, si nos fijamos en el estado de California, la ley hace algunos apuntes sobre su uso: si la cámara graba audio y vídeo, todas las personas a las que se esté grabando tienen que ser notificadas en el momento de la grabación de que su imagen está siendo capturada. La ley en este estado además requiere que las dashcams utilizadas puedan almacenar datos. Los datos que almacenan son legalmente propiedad del conductor.
Además, se establecen las medidas de los dispositivos y su ubicación en el coche: la dashcam no puede tener más de 17,8cm2 si se coloca en la esquina inferior derecha del salpicadero, y no más de 12,7cm2 si se instala en la parte superior central de este.
Si miramos a otros países como Rusia, las aseguradoras cada vez están solicitando la instalación de este tipo de cámaras para protegerse en caso de accidente y evitar posibles estafas. Por lo tanto, si la tecnología continúa avanzando en este camino, no será raro que en pocos años todos los coches lleven una dashcam incorporada.







