Esta es una de las principales conclusiones del informe realizado por la Asociación Española de Profesionales de Automoción (ASEPA) como respuesta a la preocupación por el impacto medioambiental de los vehículos automóviles, entre otros agentes productores de diferentes efluentes gaseosos que afectan a la calidad del aire y al cambio climático, que es compartida por numerosos dirigentes políticos, científicos, ingenieros y buena parte de las poblaciones de los países desarrollados y en vías de desarrollo, pero con pocos estudios serios sobre la mesa.
El informe ha sido realizado por un grupo de profesores universitarios y expertos caracterizados por posición personal y profesional de independencia, coordinados por ASEPA, cuyo objetivo ha sido el de contribuir al conocimiento riguroso de los problemas que se atribuyen al uso de los vehículos automóviles y a valorar el esfuerzo que se realiza en forma continuada por empresas y centros de investigación para dar respuesta eficaz y eficiente a estos problemas.

En el estudio se reúnen conocimientos y datos actualizados de interés, para comprender los principales aspectos relacionados con las innovaciones en motores, sistemas de propulsión y combustibles que configuran el presente y van a protagonizar el futuro de los vehículos automóviles.
La conclusión inicial del informe es que el automóvil seguirá siendo protagonista en la movilidad del futuro y es que los automóviles han contribuido y contribuyen en la actualidad, más que cualquier otro modo de transporte, a la socialización de la movilidad, al desarrollo económico y al bienestar de la Sociedad. «conecta con la libertad en u sentido muy amplio», según palabras de Francisco Aparicio Izquierdo, presidente de ASEPA y catedrático emérito de la Universidad Politécnica de Madrid, especializado en transportes.
En opinión de Francisco Aparicio, «la movilidad para todos la ha traído el automóvil», que hoy «está siendo demonizado, parece el culpable de todo» y «es situado en el foco de un problema que es global», con «pocas fuentes que traten de poner rigor» en la cuestión. Además, parece que no se tienen en cuenta los esfuerzos de la industria del automóvil por reducir sus impactos medioambientales.

Según los redactores del estudio, los problemas de disponibilidad energética y los impactos medioambientales a escalas global y local exigen decisiones estratégicas y soluciones tecnológicas a corto, medio y largo plazo, que hagan posible la evolución de la movilidad, de forma sostenible, compatible con la satisfacción eficiente de las demandas y preferencias de los usuarios, de modo que la disponibilidad energética podría condicionar la movilidad a medio plazo.
Por otra parte, los técnicos de ASEPA consideran que los vehículos eléctricos vienen imparables pero no son la solución milagrosa a corto plazo. La electrificación del parque de vehículos es una solución de amplio alcance a medio y largo plazo, en tanto en el corto plazo presenta retos y barreras importantes que imponen límites a la velocidad de crecimiento del uso de los vehículos eléctricos.

Para que el vehículo eléctrico se consolide como solución, deben superarse algunas barreras para lograr incrementos más significativos de la presencia de estos vehículos en el parque de automóviles, como la infraestructura y tiempos de la recarga, así como la vida, coste y autonomía de las baterías y la energía almacenada por kilogramo de batería.
La conclusión de cierre del estudio se centra en los beneficiarios de la movilidad, porque consideran que deberían comprometerse más con el uso energéticamente eficiente de los vehículos, asumir un papel corresponsable más activo ante los retos energético y medioambiental de su propia movilidad en automóvil. Deberían comprometerse de forma efectiva en la reducción de los impactos de éstos sobre el medio ambiente, a través de una conducción eficiente, un adecuado mantenimiento y racionalizando su uso, especialmente en las ciudades.






