China ha establecido un nuevo marco regulatorio para impedir que vehículos prácticamente nuevos salgan del país bajo la clasificación de coches usados, una práctica que hasta ahora permite enviar automóviles sin uso real a mercados extranjeros con una documentación que les otorgaba la consideración de segunda mano.
El Ministerio de Comercio ha fijado requisitos más estrictos para obtener la licencia de exportación en estos casos, explica Bloomberg.
Según las nuevas directrices difundidas por el Gobierno chino, las empresas que quieran exportar vehículos registrados durante menos de 180 días deberán acreditar que pueden ofrecer asistencia posventa en el país de destino.
Además, tendrán que demostrar que cuentan con la autorización expresa del fabricante para realizar el envío.
Sin esos documentos, la Administración no concederá la licencia de exportación, reseña la agencia de noticias
Control sobre los kilómetro cero
La normativa se dirige de forma directa a los automóviles denominados como kilómetro cero, vehículos nuevos que algunas empresas del motor trasladan a intermediarios antes de que lleguen al consumidor final.
Las autoridades chinas consideran que esta práctica «puede distorsionar las cifras de ventas internas», así como generar problemas regulatorios en los mercados receptores si los vehículos no cumplen con la homologación local.
El Ministerio de Comercio ha indicado también que los Gobiernos regionales del país deberán elaborar un registro de empresas que incumplan los requisitos, con el fin de revisar la consistencia y veracidad de la información presentada para cada envío.





