
El desplome del diésel en las flotas corporativas europeas «no se traduce siempre» en un salto hacia el vehículo eléctrico, según se desprende del último análisis al respecto de la compañía de renting Ayvens, a través de su Research Lab, que ha cifrado en un 25% la caída media de las emisiones de CO₂ de los vehículos nuevos del segmento de flotas desde 2022.
La segunda edición de su Ranking de Sostenibilidad de Flotas significa que el gasóleo «ha retrocedido con fuerza» y que los modelos electrificados han ganado cuota, pero que estos últimos «no siempre» están sustituyendo al diésel de forma directa.
En cuanto al ranking por industrias, los servicios financieros y profesionales encabezan la clasificación por segundo año consecutivo como la industria con la flota de vehículos más limpia, detalla el Ayvens Research Lab, mientras que la construcción protagoniza la mayor mejora del último ejercicio.
Precisamente en el ámbito de la construcción se ha producido un hundimiento de las adopciones de flotas diésel se ha hundido en ese sector, según señala el informe de Ayvens.
«La electrificación y la reducción de emisiones avanzan, aunque con diferentes velocidades según el sector», ha asegurado David Henche, responsable de Comunicación y ESG de Ayvens en España, quien ha subrayado que los datos del ranking reflejan un cambio estructural en la movilidad empresarial europea.

En general, el diésel ha perdido la mitad de su presencia en las flotas desde 2022 y supone menos del 25% de los nuevos pedidos en la mayoría de industrias, de acuerdo con el estudio, que recalca que los sectores industrial y farmacéutico mantienen las cuotas de gasóleo más altas, aunque ambos han recortado un 50% sus compras de flotas de este combustible en el mismo periodo.
Otro elemento interesante es que cuatro sectores —construcción, sanidad, industria y farmacia— han incrementado la cuota de gasolina en su flota, lo que evidencia que la ausencia de diésel no siempre se dirige al eléctrico, como sostiene Ayvens, ya que en esas cuatro actividades se han completado con tecnologías de gasolina.
En cuanto al eléctrico, este ha avanzado en todos los sectores sin excepción, recalca el ‘Lab’ de Ayvens, que señala que el consumo y el ámbito sanitario son los únicos sectores que se mantienen aún por debajo del 20% en cuota eléctrica, mientras que el resto de industrias, a excepción de la automoción y el ámbito financiero-profesional, han duplicado su porcentaje respecto de 2022.
Los híbridos y los enchufables, de su lado, se mantienen una evolución estable a lo largo del periodo y «se afianzan como tecnologías puente, pues no todos los sectores pueden electrificar al mismo ritmo ni parten de las mismas condiciones operativas».


