La empresa de ride-hailing Uber ha comprometido un cupo de inversiones de hasta 1.150 millones de euros en el fabricante de vehículos eléctricos Rivian para desplegar 10.000 taxis autónomos a partir de 2028, una operación que introduce una nueva fase en su estrategia de movilidad sin conductor mediante la integración exclusiva de estos vehículos en su plataforma.
Uber ha multiplicado sus acuerdos con fabricantes de nueva generación basados en software, como es el caso de la canadiense Waabi, fundada por la española Raquel Urtasun, en la que invertirá ma´s de 300 millones de dólares para desplegar una red de camiones autónomos en EEUU.
Asimismo, Uber también ha llegado a acuerdos recientes con Nvidia y Waymo y marcas como Nissan y Lucid para ampliar su presencia en el mercado de taxis autónomos.
En cuanto al esquema de inversión de Uber en Rivian —que hace dos años recibió otra enorme inyección de otro gigante del automóvil, Volkswagen— contempla un primer desembolso de 275 millones de euros, mientras que el resto del capital se ejecutará de forma escalonada hasta 2031 en función del cumplimiento de objetivos técnicos vinculados a la conducción autónoma.

Bajo este planteamiento, el modelo R2 de Rivian, el de menor tamaño y coste respecto de su gama actual, se utilizará como base del programa.
Según han comunicado ambas compañías, el despliegue inicial se concentrará en ciudades como San Francisco y Miami antes de su extensión a otros mercados globales.
Los vehículos R2 operarán de forma exclusiva dentro de la plataforma de Uber, con la opción de ampliar el acuerdo hasta 40.000 unidades adicionales a partir de 2030.
A partir de los objetivos fijados, el plan contempla alcanzar «miles de vehículos autónomos sin supervisión» en hasta 25 ciudades de Estados Unidos, Canadá y Europa antes de finales de 2031.
Hay que recordar que la propia Rivian presentó en diciembre del año pasado su chip propio de conducción autónoma.






