La marca de vehículos eléctricos Polestar ha situado en 23,8 toneladas de dióxido de carbono equivalente la huella de carbono del Polestar 5 en su fase industrial, una medición que abarca «desde la extracción de materias primas hasta la producción del vehículo y su entrega al cliente», según datos publicados por la propia compañía, que analiza el ciclo completo de incidencia ambiental de todos sus vehículos.
La empresa sueca amplía así el alcance de su política de transparencia climática, iniciada en 2020, con la publicación de evaluaciones completas del ciclo de vida de todos los modelos de su gama.
Con la incorporación del Polestar 5, el fabricante ha difundido ya las cifras de emisiones asociadas a cada uno de los automóviles que comercializa.

Una parte relevante de la reducción de emisiones se relaciona con el origen de los materiales empleados en el vehículo. El fabricante ha indicado que el 13% del aluminio utilizado en el Polestar 5 procede de material reciclado, mientras que el 83% se produce en fundiciones que funcionan con electricidad de origen renovable.
Según la compañía, este sistema de suministro evita más de 14 toneladas de CO2 equivalente por vehículo respecto de los métodos convencionales de producción de aluminio, uno de los materiales con mayor intensidad de carbono en la fabricación de automóviles.
Si no se mide, no se reduce
«No se puede reducir aquello que no se mide. Hacer visible la huella de carbono de un vehículo permite identificar dónde se generan las emisiones, sobre todo en los materiales y en la producción», ha asegurado Fredrika Klarén, responsable ed Sosteninbilidad de Polestar.
La utilización de electricidad renovable también interviene en varias etapas del proceso industrial. Las instalaciones que producen el Polestar 5, junto con las fábricas de módulos de batería y otros componentes clave del sistema eléctrico, utilizan energía procedente de fuentes renovables, según ha explicado el fabricante.
Adicionalmente, el modelo incorpora en su interior materiales alternativos como compuestos de fibra natural basados en fibras de lino, que emplean un 50% menos de material de origen fósil.

El vehículo también utiliza materiales reciclados en diferentes elementos del habitáculo como alfombrillas fabricadas con redes de pesca recuperadas y tejidos procedentes de plástico PET reciclado.
Además, el compartimento delantero de carga se ha diseñado con una estructura basada en un único material PET, lo que facilita su reciclaje al final de la vida útil del automóvil.
El Polestar 5 es un gran turismo eléctrico de cuatro puertas con una potencia de hasta 650 kilovatios que puede recorrer 678 kilómetros según ciclo WLTP y cuya arquitectura de 800 voltios permite recargar la batería del 10% al 80% en algo más de 20 minutos.






