La producción de automóviles en China superó en 2025 los 30 millones de unidades, una cifra que triplica ya el volumen conjunto de Japón y Corea del Sur y consolida un desplazamiento estructural del eje industrial del automóvil en Asia, según datos de la consultora AutoAnalyses.
El gigante asiático cerró el ejercicio con una fabricación cercana a los 30,2 millones de vehículos, frente a los 7,9 millones producidos en Japón y los 4,2 millones de Corea del Sur. En términos agregados, ambos países apenas alcanzaron los 12,1 millones de unidades, menos de la mitad de la producción china.
El diferencial no responde a un ciclo puntual, sino a una tendencia sostenida. ya que en 2015 China ya producía en torno a veinticuatro millones de automóviles, mientras Japón se situaba por encima de los nueve millones y Corea del Sur en el entorno de los cuatro.
Diez años después, la industria china ha incrementado su volumen en más de seis millones de unidades, mientras Japón ha perdido alrededor de un millón y Corea ha permanecido prácticamente estancada.
Este desplazamiento se explica por la combinación de tres factores. En primer lugar, el tamaño del mercado doméstico chino, que absorbe una parte sustancial de la producción.
En segundo término, el liderazgo del país en la fabricación de vehículos eléctricos, con una capacidad instalada que no tiene equivalente en otras regiones. Y, en tercer lugar, una política industrial orientada a escalar volumen, integrar cadena de valor y reducir dependencia exterior.
Tres velocidades distintas en Asia
El contraste entre las tres grandes potencias automovilísticas asiáticas es cada vez más acusado. Japón mantiene una estructura productiva orientada al exterior, con un peso elevado de las exportaciones y una base industrial madura, pero sin crecimiento en volumen. Corea del Sur conserva un perfil similar, apoyado en grandes grupos globales, aunque sin capacidad para aumentar de forma significativa su producción total.
China, en cambio, combina mercado interno, exportación creciente y dominio tecnológico en electrificación. En 2025, el país ya exportó más de cinco millones de vehículos, situándose como el primer exportador mundial por delante de Japón.
Este salto exterior se apoya en una base productiva sobredimensionada respecto a su competencia regional.
La consecuencia directa es una asimetría estructural en la industria asiática del automóvil. Mientras Japón y Corea optimizan una capacidad estable, China continúa ampliando la suya, lo que redefine el equilibrio industrial global y condiciona tanto las cadenas de suministro como la geografía de las inversiones en automoción.





