El fabricante de componentes alemán Bosch ha ampliado su oferta de soluciones de hidrógeno con la presentación de la que ha denominado como Fuel Cell Power Module C100, una nueva versión de su sistema de pila de combustible destinada a autobuses urbanos.
Este módulo forma parte de una familia de soluciones con potencias comprendidas entre 100 y 300 kilovatios y permitirá que los vehículos funcionen con electricidad generada a partir de hidrógeno, lo que elimina las emisiones de dióxido de carbono durante su uso.
El nuevo módulo cuenta con una unidad compacta que puede instalarse en autobuses urbanos de entre 12 y 18 metros de longitud y se puede ubicar en el techo del vehículo, la configuración habitual en el diseño de autobuses europeos con características sin emisiones.

Bosch ha explicado que ha desarrollado esta tecnología atendiendo a la próxima normativa comunitaria que establece que las emisiones de dióxido de carbono de los nuevos autobuses urbanos deberán reducirse en un 90% en 2030 respecto del nivel registrado en 2019.
Hay que puntualizar que, a partir de 2040, esta exigencia se ampliará también al resto de autobuses.
Con este marco normativo que se vislumbra, los autobuses equipados con pilas de combustible figuran entre las tecnologías consideradas «de cero emisiones» por la Unión Europea, lo que abre una vía para que los operadores de transporte público puedan cumplir con los objetivos climáticos fijados para las próximas décadas.
«Los vehículos equipados con pila de combustible son una opción adicional junto con los autobuses eléctricos para reducir las emisiones del transporte urbano, sobre todo en rutas con recorridos diarios largos y con pocas oportunidades de recarga durante la jornada de servicio», ha asegurado al respecto Jan-Oliver Röhrl, vicepresidente ejecutivo de Bosch Power Solutions.






