El fabricante de automóviles Volvo Cars cerró el ejercicio pasado en números rojos, con unas pérdidas netas de 260 millones de euros (–2.968 millones de coronas suecas), frente al beneficio después de impuestos de 1.390 millones de euros registrado en 2024 (15.934 millones de coronas).
Así lo recoge el informe anual de resultados del grupo, consultado por Fleet People, que refleja que la cifra de negocio de Volvo se situó en 31.300 millones de euros (357.263 millones de coronas), lo que supone un descenso del 11% respecto de los cerca de 35.100 millones de euros del ejercicio previo.
Esta caída, según Volvo, se debió a sus menores ventas, a un mix comercial menos favorable, a la presión sobre los precios y al efecto negativo de las divisas.
El resultado operativo de la empresa también se redujo con mucha fuerza, hasta 27 millones de euros y desde los 1.960 millones de euros un año antes, con un margen EBIT del 0,1% frente al 5,6% anterior.

El deterioro contable borra el beneficio
De acuerdo con Volvo, el ejercicio pasado estuvo «condicionado» por un ajuste extraordinario de alrededor de 1.000 millones de euros (11.400 millones de coronas) vinculado a las plataformas de los modelos EX90 y ES90, al que se sumaron unos costes de reestructuración próximos a los 70 millones de euros.
Otro punto clave fue el beneficio de Volvo, ya que las ganancias atribuibles a la matriz descendieron hasta 15 millones de euros, frente a más de 1.340 millones el año anterior.
En términos comerciales, Volvo Cars entregó 710.000 vehículos durante el ejercicio pasado, un 7% menos en comparación con los 763.400 del año previo.
Su producción de vehículos también retrocedió un 9% y los mercados mayoristas en los que opera se contrajeron un 11%.
Enr elación con sus entregas de vehículos eléctricos, estas alcanzaron 151.800 unidades, un 13% menos, mientras que los híbridos enchufables registraron una caída del 3%.





