El gigante mundial del transporte y la logística de envíos United Parcel Service (UPS) ha comunicado que reducirá hasta 30.000 puestos operativos a lo largo de este año, un ajuste que se suma a los recortes que ya ejecutó el año pasado y que forma parte de un proceso más amplio de reordenación del negocio de la compañía, que a aprtir de ahora se orientará a priorizar «envíos de mayor margen».
La empresa ha precisado que los despidos se articularán «mediante salidas naturales», a la vez que aplicará un entorno laboral nuevo —voluntario— para sus conductores a tiempo completo.
Con estas medidas, UPS aspira a generar cerca de 3.000 millones de dólares en ahorro de costes en 2026, unos 2.760 millones de euros.
El grupo ha enmarcado esta decisión en un contexto de revisión profunda de su mix de clientes y volúmenes, tras haber iniciado en enero del año pasado un plan para reducir millones de entregas de baja rentabilidad procedentes de Amazon, su principal cliente mundial, un acuerdo que ya calificó entonces como “extraordinariamente dilutivo” para sus márgenes, de acuerdo con una información publicada por Reuters.
Hay que recordar que UPS prescindió de nada menos que 48.000 empleos en 2025 e inició varios programas de empleo para sus conductores, además de proceder al cierre de 93 de sus oficinas.
El anuncio de UPS coincide con la presentación de sus últimos resultados financieros, en los que la firma superó las previsiones del mercado en el cuarto trimestre, con unos ingresos consolidados de 24.500 millones de dólares (22.500 millones de euros), una cifra ubicada por encima de la previsión previa fijada por los analistas que cubren la compañía, de alrededor de 24.000 millones de dólares.
La empresa prevé registrar un volumen de facturación de 89.700 millones de dólares (82.500 millones de euros), unos mil más que el año pasado, cunado termine 2026.





