La Generalitat de Cataluña estudia una modificación normativa que prevé introducir la obligación de reservar los servicios de alquiler de vehículos de transporte con conductor (VTC) con un mínimo de dos horas de antelación, una medida que «afecta de forma directa» a la operativa habitual de la movilidad bajo demanda en el ámbito urbano, según han lamentado varias compañías que opoeran en el sector.
El planteamiento normativo «reduciría de forma significativa la disponibilidad inmediata de este tipo de servicios y limitaría su uso espontáneo por parte de residentes, trabajadores y visitantes», según ha indicado en un comunicado Bolt, una de las empresas afectadas por la potencial aplicación de la medida.
La compañía de ride-hailing ha advertido de que, de aprobarse el texto en los términos actuales, la oferta de movilidad bajo demanda en Barcelona «podría reducirse en torno a un 25%», de acuerdo con sus estimaciones.
La compañía sostiene que la medida «restringe el acceso a un servicio que utilizan de forma recurrente usuarios que no disponen de vehículo privado y que necesitan soluciones de desplazamiento flexibles».
Impacto operativo y urbano
La inclusión de esta normativa se produce en un momento en el que el entorno urbano afronta cambios relevantes en materia de movilidad, con un creciente aumento de la demanda de movilidad en los desplazamientos vinculados al trabajo, el ocio y el turismo.
Según ha señalado Daniel Georges, director de Bolt en España, la exigencia de reservar con dos horas de antelación «altera la naturaleza del servicio bajo demanda y penaliza a los usuarios que dependen de este tipo de transporte para sus desplazamientos cotidianos, al tiempo que reduce las opciones disponibles en un entorno urbano que ya presenta restricciones crecientes al uso del vehículo privado».
«La regulación de la movilidad urbana debe contemplar la coexistencia de distintos modelos de transporte y adaptarse a las necesidades reales de los ciudadanos», ha finalizado Bolt.





