El mercado automovilístico chino ha dejado de ingresar cerca de 60.500 millones de euros entre 2023 y 2025 como consecuencia de la guerra de precios iniciada en el sector, un ajuste asociado a la caída del 11% en el precio medio de los vehículos, según un estudio elaborado por la Asociación de Concesionarios de Automóviles de China y recogido por Automotive World.
El informe cuantifica el impacto financiero de una política comercial «basada en descuentos generalizados» que ha alterado la estructura de ingresos del primer mercado mundial de automoción.
Durante este periodo, fabricantes y concesionarios «han asumido» el coste directo de las rebajas aplicadas para sostener el volumen de ventas, bajo un contexto de competencia creciente en el que el precio medio de los automóviles descendió desde el equivalente a unos 28.000 euros en 2023 hasta cerca de 25.000 euros en 2025, una contracción que el estudio vincula a «un cambio profundo en el equilibrio competitivo del sector».
Tesla abre la ofensiva, BYD eleva la presión
El análisis sitúa el origen de esta dinámica a comienzos de 2023, cuando el fabricante de automóviles Tesla inició una agresiva política de descuentos con carácter regional y cifrados entre el 6% y el 14%, todo después de que el Estado retirara su política de incentivos públicos para la compra de coches eléctricos.
La intensidad competitiva se endureció el año pasado, explica el estudio, con la estrategia del fabricante de automóviles BYD, que introdujo su tecnología híbrida de quinta generación a través del modelo Seal, que situó en el mercado con un precio de salida de unos 11.000 euros.

La compañía incorporó, además, su sistema de conducción asistida como equipamiento de serie, lo que modificó el posicionamiento de precio frente a competidores que mantenían este tipo de añadidos como opcionales de pago.
El punto de mayor presión se registró en mayo de 2025, cuando BYD aplicó rebajas simultáneas en 22 modelos e introdujo el vehículo eléctrico Seagull desde aproximadamente 6.900 euros, una cifra que podría considerarse incluso como inxplicable para el comprador europeo.
Intervención de las autoridades
Esta tendencia —y guerra de precios— llevó a las autoridades chinas a intervenir en junio tras convocar a los principales directivos del sector para advertirles sobre el aumento de las facturas impagadas a sus proveedores directos y los riesgos derivados de las políticas comerciales basadas de un modo tan claro en el descuento.
Poco tiempo después, China impuso una serie de normativas para fijar precios mínimos en los automóviles a la venta.
Con estas medidas se han recuperado 2.600 millones de euros en ingresos a lo largo de la segunda mitad de 2025, según el estudio.
De cara a este 2026, los analistas de la entidad financiera Citi, por ejemplo, no anticipan nuevas políticas de descuento «relevantes» y citan entre los factores «la menor sensibilidad al precio por parte de la demanda, el incremento de los costes de materias primas y la supervisión gubernamental sobre las prácticas competitivas».
Por ahora, los grandes fabricantes que trabajan en China está optando por soluciones que enmascaran, de algún modo, sus políticas de descuentos, como las financiaciones mínimas.
Tesla anunció en enero un producto de financiación al 0% durante cinco años para los compradores del Model Y, mientras marcas como Zeekr, Li Auto y Aito han planteado compensaciones vinculadas a la retirada de los incentivos fiscales públicos.
En el caso de BYD, esta ha optado por actualizar varios de sus modelos con más autonomía y equipamiento, pero sin modificar los precios previos.
Hay que recordar que, desde 20218, han desaparecido del mercado de automoción chino 400 fabricantes de vehículos eléctricos.
Los analistas de mercado consideran que China «difícilmente absorberá» las 129 enseñas de vehículos que continúan operativas y prevén que no sobrevirán más de una docena en el largo plazo.





