Reino Unido debería reducir del 80% al entorno de entre el 50% y el 60% su objetivo actua obligatorio de ventas de automóviles eléctricos en el horizonte de 2030, una revisión que permitiría aliviar la presión regulatoria sobre los fabricantes de automóviles que trabajan en el país y que reforzar el atractivo industrial de la región, según las conclusiones de un informe elaborado por el movimiento estratégico ‘Comisión de Políticas sobre Gigafábricas’ y difundido por el diario inglés The Financial Times.
Hay que recordar que el mandato británico de vehículos de cero emisiones establece actualmente que el 80% de los coches nuevos vendidos en 2030 deben ser eléctricos, con un objetivo del 100% en 2035.
El documento plantea que estas metas «no se ajustan al ritmo real del mercado ni a la capacidad productiva del país» y propone, además, reducir las sanciones económicas impuestas a los fabricantes por incumplimiento, con el fin de «fomentar la inversión y evitar deslocalizaciones industriales».
El exministro laborista de Defensa John Hutton subraya en el informe citado por The Financial Times que “existe un consenso creciente en la industria sobre la necesidad de un cambio de rumbo”, y defiende una “recalibración” que mantenga la dirección estratégica sin convertir la regulación en un freno para la actividad productiva.

Hasta 90.000 empleos afectados
El debate regulatorio se entrelaza con la fragilidad de la cadena industrial británica del vehículo eléctrico ya que el país carece hoy de un gran fabricante independiente de baterías tras el colapso de Britishvolt en 2023 si bien compañías como AESC, filial del grupo chino Envision, ha iniciado recientemente la producción en su gigafactoría de Sunderland para abastecer al constructor de vehículos Nissan. En paralelo,
de igual modo, el gigante Tata, propietario de Jaguar y Land Rover, está desarrollando en este momento una fábrica de baterías en Reino Unido para sus dos marcas.
El centro de estudios IPPR ha advertido al respecto de que hasta 90.000 empleos en los sectores de automoción y baterías podrían verse amenazados si se produjeran interrupciones relevantes en las cadenas de suministro dominadas por China, que en los últimos meses ha mostrado disposición a restringir materiales estratégicos, incluidos elementos de tierras raras.
En relación con ello, el informe recomienda que el Gobierno «asuma un papel activo en la captación de un gran fabricante global de vehículos eléctricos que ancle una demanda estable para futuras gigafactorías».
Los fabricantes de automóviles establecidos en Reino Unido han alertado en los últimos años de que los elevados costes energéticos del país dificultan la producción local de automóviles eléctricos y han cuestionado la coherencia entre los objetivos regulatorios y la demanda real.
En 2025, los vehículos eléctricos representaron el 23% del mercado británico de coches nuevos, por debajo del 28% fijado por el Ejecutivo como meta intermedia.




