El mercado automovilístico chino ha inaugurado el ejercicio con un retroceso del 19,5% interanual después de situar las ventas de enero en 1,4 millones de vehículos, un ajuste que constituye la caída más pronunciada desde febrero de 2024, según cifras publicadas por la Asociación China de Fabricantes de Automóviles (CAAM).
El retroceso se produce bajo un escenario descrito por la propia CAAM como «marcado por una competencia elevada, el fin de los subsidios gubernamentales, una demanda más débil y la aplicación de normativas más estrictas».
El ajuste ha alcanzado también al bloque de vehículos eléctricos e híbridos enchufables, cuyas ventas han descendido un 22,9% durante el mes pasado.
La nota de la patronal china señala que las fluctuaciones en los dos primeros meses del año «son habituales» debido al calendario del Año Nuevo Lunar y ha añadido que la revisión de las políticas de achatarramiento han reducido las subvenciones dirigidas a los vehículos de menor precio.
Durante 2025, los cambios de vehículos viejos por otro nuevo subvencionados con carácter público superaron los 11,5 millones de unidades en el país y representaron cerca de la mitad de las ventas totales del mercado.
Los fabricantes han comenzado a ofrecer plazos de amortización de hasta ocho años con el objetivo de atraer a compradores más sensibles al gasto en un contexto definido por la crisis inmobiliaria y un mercado laboral débil.
En paralelo, las exportaciones de vehículos de nueva energía se han más que duplicado, lo que compensa parcialmente la caída de las ventas nacionales.
El fabricante de automóviles BYD ha registrado un descenso del 30% en sus ventas de enero, aunque los envíos al extranjero se aproximan a la mitad de su volumen global, mientras el constructor de automóviles Geely mantiene conversaciones para utilizar fábricas en Europa destinadas a producción local.
El sector también deberá adaptarse a nuevas exigencias regulatorias que prohibirán determinados tiradores de puerta ocultos a partir de 2027.





