El acuerdo industrial entre el grupo automovilístico Renault y Volvo Trucks para el diseño, producción y comercialización de una nueva generación de furgonetas eléctricas a través de la sociedad Flexis ha entrado «en fase de revisión», ante la falta de alineación entre ambas partes sobre los términos actuales de su cooperación, de acuerdo con un análisis efectuado al respecto por la consultora de automoción Inovev al que ha accedido Fleet People.
Renault y Volvo Trucks poseen cada uno el 45% del capital de Flexis (la compañía que aborda el proceso de fabricación desde el punto de vista societario), mientras que la compañía logística CMA CGM controla el 10% restante.
Esta estructura accionarial permitió el lanzamiento de un programa industrial orientado a crear una familia completamente nueva de vehículos comerciales eléctricos bajo ambas marcas, con una arquitectura común caracterizada por la integración de las baterías en el chasis, lo que proporciona un suelo plano en el área de carga.
El plan inicial contemplaba el desarrollo de tres modelos bajo la marca Renault, los conocidos ya como Estafette, Trafic y Goélette, de los que uno ya se ha presentado (Trafic), así como otros tres bajo la marca Volvo Trucks —Step-in van, Cargo van y Panel van—.
Flexis estimó para este conjunto de vehículos un volumen de producción asociado a 15.000 unidades vendidas en los tres primeros años de comercialización, en tanto que la consultora Inovev calculaba en 25.000 vehículos y en el horizonte de 2030 las posibilidades de ventas del total de la gama de Renault y Volvo Trucks.
Un mercado aún lejos de los objetivos europeos
En el contexto actual de mercado, los vehículos comerciales ligeros eléctricos representan el 10% del mercado total de este segmento en Europa, lo que equivale a 180.000 unidades sobre un volumen global de 1,8 millones de furgones vendidos en 2025 en 30 países, que incluyen la Unión Europea, Reino Unido, Suiza y Noruega.
Durante los primeros nueve meses del año pasado, este mercado eléctrico creció casi un 67%, aunque su evolución sigue situándose por detrás de la senda marcada por la Comisión Europea.
Ese avance reduce solo de forma limitada la distancia respecto de los objetivos comunitarios para la descarbonización del transporte ligero, bajo un marco regulatorio que «condicionará el desarrollo industrial de proyectos como el de Flexis», explica Inovev.




