Casi un 40% del total de las empresas constituidas en España en 2019, el ejercicio previo a la irrupción de la pandemia, no ha logrado sobrevivir y ha cesado su actividad, una proporción que se eleva hasta el 73% en el caso de las compañías creadas en 2007, el año anterior a la gran recesión global, según datos recabados sobre la evolución del tejido empresarial nacional por la firma Iberinform.
Este patrón refleja una «elevada fragilidad estructural» en la supervivencia de las empresas españolas y sitúa el riesgo de impago como uno de los «factores determinantes» en la resistencia de los proyectos empresariales a medio y largo plazo, en un marco de actuación en el que la gestión financiera y la selección de clientes «condicionan de forma directa la viabilidad de las compañías», reseña Iberinform.
La serie histórica elaborada por la compañía muestra que la inyección inicial de capital permite a la inmensa mayoría de los proyectos superar sin dificultades los primeros compases de su actividad, de modo que la tasa de supervivencia alcanza el 99% en el primer año de vida y el 97% en el segundo.
A partir de ese punto, las empresas que no consiguen generar beneficios afrontan un escenario mucho más incierto.
El tercer año concentra la mayor mortalidad
A partir del tercer ejercicio, la mortalidad empresarial se acelera de forma abrupta, ya que la tasa de supervivencia se reduce en 17 puntos y hasta situarse en el 80%, lo que convierte a ese año «en el de mayor riesgo para los proyectos empresariales».
En el cuarto ejercicio, la tasa vuelve a caer otros 11 puntos hasta el 69%, de modo que uno de cada cuatro proyectos quiebra entre el tercer y el cuarto año de vida.
En los ejercicios posteriores, las tasas de cierre se moderan, aunque mantienen una tendencia descendente sostenida. De acuerdo con el estudio, dos de cada cuatro empresas no alcanzan el décimo aniversario, momento en el que la tasa de supervivencia desciende hasta el 48%, mientras que a los 15 años queda limitada al 34%.
A partir de ese umbral, la evolución se estabiliza y solo una de cada cuatro compañías logra cumplir 30 años de actividad.
Para elaborar este análisis, Iberinform ha examinado más de 3,50 millones de constituciones de empresas registradas en España desde 1990.





