El Polo se reinventa para seguir triunfando en el canal de flotas

El nuevo Volkswagen Polo mantiene intacto su atractivo diseño. // FOTOGRAFÍA: VOLKSWAGEN
El nuevo Volkswagen Polo mantiene intacto su atractivo diseño. // FOTOGRAFÍA: VOLKSWAGEN

La naturalidad es una cualidad muy apreciada, pero difícil de alcanzar. No se puede forzar. Uno es lo que es. Puede cambiar. Mejorar. Empeorar. Pero es complicado que pueda renunciar a su esencia. A sus raíces. Las auténticas. Ése es el Volkswagen Polo.

Lleva años siendo una referencia en el segmento de utilitarios en el canal de flotas y en el encuadre de demanda particular. Ahora acaba de estrenar su sexta generación en el mercado, después de venderse ocho millones de unidades en el planeta desde su invención y acumular casi 300.000 unidades producidas sólo el año pasado aquí, en España (Landaben, Pamplona), donde se ensambla este modelo no con carácter exclusivo, pero sí como centro de fabricación de referencia para las otras dos plantas del mundo donde se monta.

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En términos comerciales, la deriva del Polo en nuestro país es positiva, sobre todo si se tiene en cuenta que sus entregas se corresponden con modelos de la quinta generación más otro factor: se trata de un vehículo posicionado por encima de su competencia en precio. Tiene una connotación más premium en su segmento, y siempre ha sido así.

En los 10 primeros meses del año y hasta octubre, del Polo se han vendido en España 21.513 unidades, un 1,6% menos que en el mismo periodo del año pasado.

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Aun teniendo en cuenta esa ligera caída y su fase final de ciclo de vida, este modelo es cuarto en su segmento por volumen de ventas en 2017 en el mercado absoluto, pero además es el cuarto más vendido en renting (1.648 unidades), el primero en el interesante canal de alquiladores o rent a car, con más de 10.000 unidades y séptimo en el que se refiere a cliente privado, con 8.073 unidades hasta octubre.

De acuerdo con el baremo Fleet People de ventas corporativas, que suma las ventas en renting más las compras directas de empresas, el Polo se sitúa séptimo en el escalafón comercial del año, con algo más de 2.300 unidades comercializadas.

Ciudadano Polo, un flotero con mucho espacio

Aunque, y desde nuestra visión, el Polo dio el gran salto en la generación anterior, la quinta, es en esta sexta donde se han pulido más los detalles. Continúa siendo un coche enorme para el tamaño que se supone que tiene y el segmento de vehículo utilitario en el que trabaja. Debería cambiarse esta denominación, la de los teóricos “coches pequeños”, porque realmente el Polo es cualquier cosa menos un utilitario.

El Volkswagen Polo dispondrá de nueve motorizaciones, y una de ellas será de gas natural comprimido (GNC). FOTOGRAFÍA: VOLKSWAGEN
El Volkswagen Polo dispondrá de nueve motorizaciones, y una de ellas será de gas natural comprimido (GNC). FOTOGRAFÍA: VOLKSWAGEN

Es más grande que un Golf de hace dos generaciones y la realidad —que no sensación o impresión— de espacio es notoria. Con 1,90 metros de altura, quien escribe acaba de probar el Polo en diferentes rutas y ha permanecido a bordo el tiempo suficiente como para apreciarlo sin genero de duda.

En las plazas delanteras hay sitio de sobra, e incluso se puede retrasar la banqueta sin problema independientemente de la talla mencionada. Detrás también se ha ganado espacio, e igualmente lo hemos comprobado. Con una persona de 1,80 metros sentada delante, una talla alta cabe perfectamente y con cierto aire de separación para las piernas.

La trasera es inconfundiblemente Polo. // FOTOGRAFÍA: VOLKSWAGEN
La trasera es inconfundiblemente Polo. // FOTOGRAFÍA: VOLKSWAGEN

El espacio interior, un punto muy demandado en el apartado de flotas en este tipo de segmentos de vehículo, que pueden utilizarse tanto para alquileres puntuales como para departamentos comerciales en los que los centímetros cuentan mucho, ha crecido porque la longitud del Polo es ahora de 4,05 metros, ocho centímetros más grande que la versión anterior, y porque la batalla —distancia entre los ejes de las ruedas, da cabida al habitáculo— también lo ha hecho y en casi 10 centímetros, hasta 2,56 metros.

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El maletero y su capacidad también han experimentado un interesante incremento, con 71 litros más para totalizar un máximo disponible de 351 litros, una cifra muy destacable ya que nos permite pensar además en ese nuevo tipo de cliente corporativo que buscan ahora las compañías de renting y los fabricantes de coches: autónomos, profesionales liberales independientes y esos clientes particulares que desean múltiples opciones con una cuota financiada pero a cambio, eso sí, de un vehículo que cumpla con garantías con los requerimientos de espacio, diseño y tecnología.

Volkswagen Polo: perfecto en flotas, renting, autónomos y pyme

No hace tantos años, el Polo y todos sus rivales se escapaban del alcance de este tipo de cliente porque no cumplían con algunos de los estándares mencionados, como el espacio interior y el maletero.

La realidad actual es que un modelo como el Polo se nos antoja como un gran aliado —independientemente de la pyme de tamaño pequeño, mediano o grande— de ese nuevo caldo de cultivo de empresario autónomos, por ejemplo. Ha crecido tanto en todos los aspectos que la decisión entre este modelo y un compacto del segmento ‘C’ se nos antoja complicada, la verdad.

Directamente: El Golf es más grande y con todas sus virtudes, claro está. Nuestra pregunta es: con este Polo en la mano —y sus mejores condiciones económicas—, ¿Realmente lo necesita, usted y su bolsillo? Plantéeselo.

Al volante del nuevo Polo

La conducción del Polo nuevo es magnífica. Hemos probado el propulsor de gasolina de 75CV y uno de los diésel y la respuesta de ambos es muy buena.

Pero nos quedamos, más que con ello, con la calidad de vida a bordo y la tranquilidad de marcha.

Para los más sibaritas, además, si se decanta por la opción de incluir el cambio automático DSG y la pantalla frontal (digital cockpit) de 12 pulgadas, el confort de crucero aumenta en un porcentaje importante. Sabemos que quizás, en el caso del cambio automático, no es lo más apropiado para una flota de pyme teniendo en cuenta el condicionante del consumo —tampoco sube tanto si se utiliza correctamente—, pero un autónomo, esto es, para una ‘flota’ de un único coche, tampoco se va a notar tanto en el bolsillo y lo que se obtiene a cambio merece la pena. Son opcionales, pero lo recomendamos.

Consola y habitáculo con todo a mano. Es elegante y moderna. // FOTOGRAFÍA: VOLKSWAGEN
Consola y habitáculo con todo a mano. Es elegante y moderna. // FOTOGRAFÍA: VOLKSWAGEN

Los elementos de la consola están a mano, los mandos son fáciles de accionar e intuitivos y desde el modelo más básico (Edition, al que se unen Advance y Sport) se ofrece una pantalla táctil de 6,5 pulgadas que alcanza ocho pulgadas en las versiones superiores. A ello se suman, sin sobreprecio, el asistente de arranque en pendiente, elevalunas delanteros y traseros, limitador de velocidad, sistema de control de presión de neumáticos y luz diurna delantera de led.

Al apartado tecnológico se le añaden en el plano de la seguridad, e igualmente desde la versión básica del nuevo Polo, sistemas como el front assist con función de frenada de emergencia en ciudad, control de estabilidad, airbag de cortina y sistema de detección de peatones.

Volkswagen

Motores del Polo: 5 gasolina, 2 diésel y la guinda: TGI de gas 

El nuevo Volkswagen Polo cuenta con un total de ocho propuestas de motorizaciones para sus clientes, de las que cuatro, de gasolina, están disponibles desde este momento: 1.0 de 65CV y 75CV y dos TSI sobrealimentados de 95CV y 115CV. El conjunto de la gama de propulsores del modelo se completa con otro gasolina 2.0 TSI de 200CV (Polo GTI), que llega a finales de este mismo año y dos motores diésel de 80CV y 95CV.

El octavo restante es uno de los grandes pilares sobre los que se asienta la ofensiva del grupo Volkswagen en materia de emisiones bajas y eficiencia de conducción: el 1.0 TGI de gas natural de 90CV de potencia, acabado Edition, que permite recorrer hasta 1.190 kilómetros sin repostar gracias a la combinación de su motor de gasolina con el de gas.

Un vehículo de gas natural de un tamaño similar al del Polo puede alcanzar un coste por cada 100 kilómetros recorridos de en el entorno de tres euros y ahorrar un 30% el gasto en combustible respecto de un automóvil diésel, dato que llega al 50% en el caso de la gasolina.

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