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Vetiver Extraordinaire, cuando la calidad se adelanta a un pobre rendimiento

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Dicen del perfumista Frederic Malle (1962, París) que perdió el ángel cuando se dejó convencer por el gigante de la estética Estée Lauder y adquirió su laboratorio olfativo en 2014. De casta le viene al galgo, también dicen, y Malle debió heredar el enorme gusto de su madre, que fue directora de Arte de Christian Dior, y la sensibilidad del padre, productor de cine y hermano del director Louis Malle.

En el universo de la moda y los sentidos, basta que te compren para que, de un plumazo, pierdas todo el encanto. Tenga o no sentido la adquisición, esté o no motivada.

Lo cierto es que Malle goza de una excelente reputación como perfumista, aunque también es cierto que maestros del asunto con los que charlamos de cuando en cuando apuntan a que sus productos no son lo que eran.

Frederic Malle, durante un acto en Nueva York, en diciembre de 2019. FOTOGRAFÍA: RON ADAR

Lo que a ciencia cierta son, eso sí, es más caros.

Generalmente, y en el mundo del perfume, “no son lo que era” viene a querer expresar que un perfume original, cuando cambia de propietario, lo hace para ser profusamente rentabilizado en el mercado mainstream.

Y eso se suele traducir en peores ingredientes de base, menor concentración de aceites esenciales y frecuentes reformulaciones que suelen cargarse por completo la esencia de un elixir.

Cuando Frederic Malle lanzó Editions de Parfums Frédéric Malle, en el año 2000, precisamente buscaba “defender la perfumería y devolverle su antiguo esplendor”, como señala su propietario, Estée Lauder.

De este modo congregó a varios de los mejores perfumistas del mundo, creadores de algunas de los más renombrados productos del universo global, para que realizaran su propia reinterpretación del súmmum del perfume.

Jean-Claude Ellena, Olivia Giacobetti, Dominique Ropion, Pierre Bourdon, Edmon Roudnitska, Ralf Schwieger, Edouard Fléchier, Maurice Roucel y Michel Roudnitska fueron los genios elegidos para desarrollar nueve fragancias únicas.

Progresivamente se fueron uniendo al proyecto, cuidadosamente seleccionados, perfumistas de la talla de Bruno Jovanovic, nariz de la inconmensurable Monsieur, una de sus grandísimas creaciones unisex.

Pero hoy nos ocupa uno de los mejores, de los indiscutiblemente grandes, con sus luces y sus sombras, vetiveres del planeta: Vetiver Extraordinaire.

 

Lanzado en 2022 a cargo de Dominic Ropion dentro de la serie Editions de Parfums Frédéric Malle, Vetiver Extraordinaire es una fragancia fantástica, cuya principal virtud, a nuestro juicio, reside en que atesora lo que suelen tener muchos líderes: es muy buena en de modo lineal, en cada uno de sus matices, quizás sin sobresalir en extremo ninguno. Un término medio que se traduce, sin duda, en virtud. Equilibrio.

Creada con una base de fondo de musgo de roble y almizcle, sus notas medias están formadas por vetiver de Haití, cashmeran (molécula sintetizada de la madera de cachemira), cedro y sándalo y el conjunto se redondea con unas notas de salida a base de bergamota, naranja amarga y pimienta rosa.

Es esta una fragancia que perdura en la mente, eso sí. Es fundamentalmente elegante y, sin ser estridente, destila personalidad

Vetiver Extraordinaire destaca por una salida de potencia media tirando a débil en la que el vetiver es el auténtico protagonista. Pero no un vetiver cualquiera. Hay miles y miles de fórmulas para trabajar en extracto esta raíz, y particularmente la de Haití resulta más liviana que el vetiver de Java, por ejemplo, en el que el carácter terroso de la esencia es mucho más pronunciado.

Decíamos que en la salida destaca ese vetiver limpio, chispeante, que se despide del cuello con destellos. Una gran experiencia que solo rebaja la escasa proyección de esta fragancia, y su —por qué no decirlo— mediocre duración teniendo en cuenta la marca y el precio del producto que estamos reseñando.

Aquí pueden surgir opiniones para todos los gustos. ¿Preferimos calidad a persistencia en piel y a proyección? Bajo nuestro criterio, Frederic Malle se lo puede permitir con Vetiver Extraordinaire, debido a la indudable calidad del contenido del frasco.

La salida inicial de vetiver se combina con las notas ligeramente ácidas de la bergamota, que se superpone a la naranja amarga, que apenas percibimos. Los tres componentes despiden un aroma envuelto en el sándalo y el cedro, que aportan volumen y cuerpo al conjunto.

De la pimiento rosa no vemos ni rastro y del complicado cashmeran, absolutamente nada porque, honestamente, no lo hemos probado en directo, así que no podemos emitir un juicio apropiado al respecto.

Perdonamos la pírrica duración de Vetiver Extraordinaire a cambio de su valor intrínseco como fragancia

Decíamos que la impronta de Vetiver Extraordinaire es tan mágica de entrada como tenue de salida en la piel. Seca rápido y se percibe, pero fundamentalmente por uno mismo y por quienes están cerca de uno.

Es esta una fragancia que perdura en la mente, eso sí. Es fundamentalmente elegante y, sin ser estridente, destila personalidad. No es el aroma que desprendería James Bond, por ejemplo, pero sí que sería adecuado para David Niven.

En nuestro caso, hemos de decir que perdonamos la pírrica duración de Vetiver Extraordinaire a cambio de su valor intrínseco como fragancia. Pero eso puede no ser, perfectamente, excusa para el resto de sus potenciales compradores.

 


Vetiver Extraordinaire (Frederic Malle)

Proyección: 5/10

Intensidad media 5/10

Duración 4/10

Calidad 9/10

Impresión General: 8,5

PRECIO: 145€ (30ML SPRAY) / 205€ (50ML) / 285€ (100ML)

 

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