Recetas en el maletero: Ferris Bueller´s magret de pato en salsa de frutos rojos al estilo Ferrari 250 GTO

Ferrari

Empieza el año, y lejos de perdernos en falsas promesas de dietas y gimnasios, vamos a arrancarlo con potencia, que queda mucha carretera. Y vamos a sumar a todo esto la elegancia y el carisma de un coche, y no de uno cualquiera, sino de un Ferrari 250 GTO. Todo un icono del mundo del motor.

El Ferrari que alcanza casi el rango de “obra de museo”, está considerado como uno de los más sofisticados y bellos del planeta automovilístico. Unas 36 unidades salieron de fábrica allá por mediados de los 60, lo que, automáticamente, convirtió al Ferrari 250 GTO en objeto de deseo, en punto de mira de coleccionistas y amantes de abultado bolsillo.

Il mostro (El Monstruo), tal y como fue apodado en Monza, en 1961, por su carrocería hecha de un modo irregular, fue cobrando refinadas formas gracias a Sergio Scaglietti, hasta obtener la silueta final. Un vehículo que se las entendía perfectamente tanto en pista como en carretera, el Ferrari 250 GTO fue el último coche dual que se hizo con ambos propósitos.  Pero nosotros le meteremos un tercero, intentando darle entidad culinaria y cinematográfica.

Allá por los años 80, las comedias juveniles del high school estaban en auge. Y si hay un nombre que destaca por su implicación en ellas es el de John Hughes. Descubridor de talentos y generador de historias adolescentes, realizó en 1986 una suerte de slapstick donde narraba las locas peripecias de un carismático chaval (Ferris Bueller, interpretado por el joven actor de moda Matthew Broderick) en su día de novillos del instituto. Uno de los más icónicos emblemas de las comedias ochenteras.

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Y en mitad de sus “pellas” se topaba con el flamante Ferrari 250 GTO, propiedad del padre de su mejor amigo, que se convertiría en su carroza de lujo para llevarles en su aventura urbana. Pero el coche supone algo más, como buen personaje de la trama, marca el destino de los protagonistas y será el motor del enfrentamiento de un apocado chaval contra su obsesivo padre. En nuestra propuesta gastronómica también domina el potente rojo que decora la piel del protagonista con ruedas y así nos subimos a sus lomos para realizar un Ferrari de receta. Y por supuesto, lo haremos todo en un día.

Ferris Bueller tiene entre pocas y ninguna gana de ir al instituto. Prefiere maquinar una rocambolesca farsa de enfermedad para cocinarse su propio día. Todo comienza de un modo sutil y dulce, fingiendo ser el chico bueno, preparando un almíbar con el azúcar y el agua, y dejándolo cocer 5 minutos.

Es entonces cuando se topa cara a cara con el Ferrari 250 GTO que el padre de Cameron guarda celoso en el garaje y no duda en hacerse con él para catapultar su odisea a otra dimensión. Ferris se hace con los servicios de sus secuaces más allegados —su novia y su mejor amigo— y los va metiendo en la cazuela de su plan festivo.

Frambuesas, arándanos y pasas entran en el almíbar para ir, poco a poco, ligándose a la salsa y formando parte de la locura de Bueller. Durante 2-3 minutos culinarios. Pero el director de la escuela empieza a oler que todo ese almíbar oculta algo más… Y razón no le falta. El Ferrari surca las calles de Chicago con los tres amigos a bordo. Aparcado el vehículo en un garaje público, el tridente se lanza a disfrutar de los emblemas turísticos de la ciudad y, ya puestos, a marcarse un Twist and shout en una cabalgata, al tiempo que preparamos el magret de pato. Para ello practicamos unos cortes en la grasa a modo de rombos (trazando líneas diagonales y luego cruzándolas por el otro lado).

La carne rosada y cruda del pato se nos antoja como la inocencia de los adolescentes, que hacen lo que quieren sin mirar las consecuencias. Pero a medida que vamos cocinando el magret en una sartén sin aceite por la cara de la grasa (durante 6 minutos) y por la otra durante otros 3 minutos, seremos testigos de cómo van cocinándose y enfrentándose a los problemas de la vida real. Esa coraza que da la madurez.

Y mientras dejamos el magret cubierto para que no pierda temperatura, los tres descubren que el Ferrari 250 GTO ha sido usado por los trabajadores del garaje público y el cuentakilómetros es la prueba de su delito. A la desesperada tratan de arreglarlo cocinando el caldo de pollo y el vino con una cucharada de la grasa restante del pato. Reducimos la salsa a la mitad, o el cuentakilómetros, y enseguida echamos la salsa de frutos rojos, cocinando todo durante 2 minutos más.

Pero el Ferrari se despeña colina abajo, Cameron debe encararse a su padre por fin, mientras Ferris corre por los jardines de la comunidad para evitar ser cazado en su adolescente fechoría. Afortunadamente, logra tumbarse de vuelta en su cama a modo de magret loncheado y cubierto de salsa sobre el plato a tiempo de no ser descubierto.

Ferris sonríe. Su receta del día ha sido todo un éxito. Pero nosotros seguimos afectados por la trágica muerte del Ferrari 250 GTO, hecho añicos… y, tal vez, agrandando un poco más su leyenda.


Ingredientes (2 personas)

1 magret de pato, 50 grs de frambuesas, 25 grs de arándanos, 25 grs de pasas,   50-60 grs de azúcar,100 ml de caldo de pollo, 100 ml de buen vino tinto, Tomillo fresco, Puré de patatas (para acompañar), Agua, Sal y pimienta negra molida.