Huevos Escoceses Bonnie & Clyde al estilo Ford V8 Sedán

Ford

Corría el año 1934. En plena depresión económica, dos criminales llamados Bonnie Parker y Clyde Barrow se encontraban en el apogeo de su vida delictiva… y de su popularidad mediática. Su historia de sangre y pasión por el sudoeste americano, les catapultó a la fama gracias a los tabloides sensacionalistas de la época, convirtiéndoles en una suerte de Robin Hood y Marian del siglo XX, cuyo caballo de huida no era otro que un Ford V8 Sedán.

Clyde Barrow era un fanático de los coches y un conductor tan eficaz como temerario. Era tal su devoción por el mundo del motor, que creía que podía encontrar trabajo en la fábrica Ford. Apenas un mes antes de su muerte, envió una misiva al presidente de la Ford Motor Company señalando lo siguiente: “Cuando he tenido que escapar con un coche de la policía, he conducido exclusivamente coches Ford V8. Por su alta velocidad sostenida y su capacidad de librarme siempre de los problemas, Ford ha conseguido lo que ningún otro coche e incluso, aunque mi profesión no sea estrictamente legal, no le hará ningún daño a nadie que le diga qué gran coche tiene usted en el V8”.

Robar, disparar y huir a toda pastilla. Esa era la ecuación de Bonnie y Clyde. Tras ellos un reguero de muertos, miles de dólares robados, persecuciones, tiroteos…

La vida de estos “enemigos públicos número Uno” fue un arsenal de vivencias, locuras, amores, odios, seguidores y detractores. No en vano fue pasto de Hollywood en su celebrada adaptación de 1967 a cargo de Arthur Penn con unos emergentes Warren Beatty y Faye Dunaway dando vida a estos fugitivos amantes de sangre y su Ford V8.

Vamos a intentar recrear los últimos instantes de su odisea con una receta de “Huevos Escoceses” Donde dos protagonistas absolutos gobernarán el plato y se verán “envueltos” en un desenlace demoledor.

Ruge el motor, toca escapar, toca cocinar. Pisamos el acelerador y surcamos las áridas carreteras del sur de Estados Unidos a bordo de “El coche de la muerte”.

Bonnie y Clyde se nos antojan como esos dos huevos crudos que, durante cuatro años delictivos, van gestando su particular cruzada. De ese modo los ponemos a cocer en agua hirviendo con un poco de sal durante 5-6 minutos. Ese tiempo en el cual van tejiendo de crímenes y sensacionalismo el paisaje sureño. Comienza el último viaje…

Picamos finamente la cebolla y la añadimos a la carne picada de salchicha junto al orégano, la sal y la pimienta.

Huevos Escoceses Bonnie & Clyde al estilo Ford V8 Sedán

Todo en crudo, descarnado, violento, como es el rastro de muertes —nueve policías— secuestros y asaltos que van dejando tras de sí. Mezclamos todo bien con las manos (que son nuestras armas) y salimos en el Ford V8. Se teje la emboscada… Formamos unos círculos de unos ocho centímetros con la carne, pasamos el huevo duro por harina y lo colocamos en el centro. Lo envolvemos con la carne creando una coraza y ocultando a los malhechores en la carcasa del Ford V8, o ya puestos, escondiendo a los policías entre los arbustos, ávidos de venganza.

Es 23 de mayo de 1934, y el Ford V8 circula por una carretera secundaria cerca de Bienville Parish (Lousiana). En su interior dos huevos “recubiertos” por carne picada, que se bañan en harina, huevo batido y pan rallado. El aceite de la sartén y de la ira empieza a palpitar…

Freímos durante cinco minutos. Sacamos, quitamos el exceso de grasa y los horneamos unos 20 minutos a 180 grados. El Ford V8 avanza con Bonnie y Clyde ajenos a la traición de uno de sus compinches. Agazapados en la furia del horno, seis agentes federales descargan una ráfaga de balazos, partiendo en dos a los antihéroes. El Ford V8 recibe 167 balazos. Y los protagonistas culinarios acaban tendidos en el plato, con la yema desparramada a modo de último latido.

Fin de la pareja criminal.

Comienzo de la leyenda.


Ingredientes (4 personas)

400 grs de carne picada de salchicha fresca, 4 huevos + 1 para rebozar, 1 cebolla, Orégano, 2 cdas de Mostaza de Dijon, Harina, Pan rallado, Sal, pimienta y aceite de oliva