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Hansen, el arquitecto internacionalizador

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Esther Alonso
Esther Alonso
Gran experta en el área de salud, sector periodístico en el que desarrolló buena parte de su trayectoria profesional, Esther Alonso lleva 15 años escribiendo sobre eyewear y estilo de vida, una pasión-profesión que le permite ofrecer a los lectores de Fleet People las últimas y mejores tendencias actuales en moda, restauración, viajes y cuidado personal. Un auténtico refugio de placer cotidiano para los amantes del genuino lifestyle. Además de Fleet People, ha colaborado con otros prestigiosos medios como El País, El Español y revistas especializadas como Psychologies o Lookvision.

Los daneses de hoy ya no son los vikingos de antes; prefieren conquistarnos diseñando y fabricando muebles que destruyéndolos con un hacha. La empresa de diseño danés de muebles Carl Hansen & Søn nació en 1908 en la isla de Funen. Su colección abarca más de 100 años de tradición artesanal, desde la Silla Faaborg Chair (1914) de Kaare Klint, padre del diseño danés moderno de muebles, hasta nuestros días, en los que visionarios como Anker Bak, crean nuevos clásicos como la silla Rocking Nest Chair.

Desde 2002, la empresa está a cargo de Knud Eric Hansen, nieto del fundador. Aunque siempre familiarizado con el diseño de muebles, Hansen dio sus primeros pasos profesionales fuera de la empresa. Cuando tomó el control de la compañía de manos de su hermano, contaba ya con una sólida carrera en el comercio y transporte internacional.

“Siempre he apostado por la expansión y la diversificación del negocio y así se lo transmito a mi equipo, formado por personas jóvenes y enérgicas. Trabajamos para desarrollar el negocio y disfrutamos haciéndolo”, explica en una entrevista exclusiva con Fleet People.

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El diseño escandinavo está profundamente arraigado en la cultura danesa. “Tradicionalmente utilizamos los materiales que nos rodean, como la madera y el cuero, para crear muebles caracterizados por su función, estética y calidad. Usamos un lenguaje de diseño simple y minimalista, fácil de entender y combinar, sin detalles innecesarios”, comenta el CEO.

Los muebles de Carl Hansen & Søn pueden disfrutarse en lugares emblemáticos como el aeropuerto de Copenhague-Kastrup, el MOMA de Nueva York, el Centro Nacional de Arte de Tokio y en restaurantes, hoteles y casas privadas de todo el mundo.

En nuestro país, el directivo indica que tiene especial éxito la emblemática silla Wishbone, de Hans J. Wegner (hotel Son Brull, en Mallorca) y la serie Embrace, diseñada por el trío austriaco EOOS. “España tiene un extenso patrimonio artístico y un gran gusto por el diseño, en plena sintonía con nuestro ADN, fundado en la artesanía tradicional. Tenemos previsto crecer mucho aquí”, augura Hansen.

 

Enfoque global

La sólida y extensa historia de éxitos de la empresa ha encontrado en la tercera generación el enfoque global que necesitaba. “Para tener un buen desempeño en el mercado internacional hay que ser grandes. Crecer ha sido nuestro objetivo durante muchos años y lo estamos consiguiendo: hemos multiplicado por 21 el rendimiento en comparación con 2002”, afirma orgulloso el entrevistado.

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A finales de este año, la empresa, formada por unos 350 empleados y con red propia de distribución internacional, se ha propuesto conseguir un crecimiento adicional del 20%.

¿Estrategia? Aumentar la actividad en los mercados e incrementar la capacidad de su nuevo parque industrial en la ciudad de Gelsted (Isla de Funen), de 37.000 m2, de la que sale toda su producción y en la que se está acometiendo una inversión de 13,5 millones de euros. “Nuestro objetivo es facturar 67,3 millones de euros este año por la creciente demanda de nuestros productos, que serán  87,4 millones en 2019. Abriremos nuevas tiendas emblemáticas en todo el mundo, además de la sala de exposición que hay en Nueva York desde febrero”, explica Hansen.

A la vista de las cifras parece que, después de una explosión de consumo de muebles baratos, los muebles buenos —y caros—, vuelven a ocupar un sitio protagonista en el mercado.

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“Cada vez más personas prefieren invertir en buena calidad y buen diseño que dure generaciones. Nuestros muebles tienen una garantía de calidad de siglos, algo que no pueden hacer los que intentan copiarlos. Pensamos que hacer productos baratos y de mala calidad no es una manera de promocionar el diseño escandinavo. Nuestras raíces y, especialmente, nuestra tradición danesa de artesanía, calidad y alto contenido de diseño, son la razón más importante de que veamos una creciente demanda de nuestros productos en el mundo”, sostiene el máximo responsable de la empresa.

La estrategia en el futuro del grupo es seguir creciendo.

“En los próximos años vamos a formar y emplear a muchos ebanistas, así como a personas de ventas y marketing en todo el mundo. Tenemos el ambicioso objetivo de alcanzar 135 millones de euros en ingresos en 2022 y, en algún momento, mis dos hijos heredarán la compañía. Quiero dejársela saludable y fuerte”, confía Hansen a Fleet People.

Con la cuarta generación el horizonte, el futuro de Carl Hansen & Søn está asegurado. El diseño danés, igual que el universo, se expande.

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