El fabricante de automóviles Ford ha actualizado los Explorer y Capri eléctricos con nuevas baterías de fosfato de hierro y litio (LFP) y un motor optimizado para las versiones de autonomía estándar, una revisión técnica que ha elevado el rango de uso, la potencia y la capacidad de aceleración de ambos modelos.
Comercializados desde comienzos de 2025 dentro de la gama eléctrica del constructor estadounidense junto al Mustang Mach-E, los dos automóviles se apoyan en una arquitectura compartida con vehículos compactos del grupo Volkswagen como ID.3, ID.4 o Audi Q4 e-tron, una base industrial orientada a contener costes de desarrollo y fabricación.
La introducción de la nueva química de batería, según Ford, ha permitido añadir hasta 70 kilómetros adicionales de autonomía en estas variantes.
El Explorer de autonomía estándar registra ahora un alcance de hasta 620 kilómetros bajo ciclo WLTP tras una recarga completa.

Baterías LFP para favorecer el uso intensivo
Las mejoras también han alcanzado al rendimiento mecánico. La potencia se sitúa en hasta 190CV con un par máximo de 350Nm, mientras que los dos automóviles ofrecen una aceleración de cero a 100 kilómetros por hora en ocho segundos.
La tecnología LFP constituye uno de los elementos centrales de la actualización al aportar mayor durabilidad y reducir la dependencia de materias primas sometidas a elevada demanda.

Además, admite cargas frecuentes hasta el 100% sin afectar a la vida útil del acumulador, un factor que introduce mayor flexibilidad en los ciclos de recarga y encaja con operativas de uso intensivo.
Desde el ángulo comercial, Ford ha articulado su oferta con fórmulas de renting, con el Explorer partiendo de 343 euros al mes con una entrada de 4.300 euros, mientras que el Capri inicia su cuota en 378 euros mensuales con un desembolso inicial de 5.000 euros.





