Estados Unidos y China han acordado suspender temporalmente parte de los aranceles aplicados a sus intercambios comerciales durante un periodo de 90 días, un pacto que ha dejado fuera a un sector clave como el de automoción, que permanecerá, al menos por el momento, sujeto a los recargos arancelarios establecidos por la administración estadounidense a principios de abril.
Además del acero, y si bien forman parte intrínseca del mismo, también han sido excluidos del acuerdo y de modo específico los sectores del acero y el aluminio.
En el caso del automóvil, las medidas proteccionistas aún en vigor para la industria del motor china supone aranceles adicionales del 25% sobre vehículos y componentes importados desde el país asiático.
El pacto con China anunciado contempla de modo específico una reducción parcial de los aranceles aplicados por Estados Unidos a determinados bienes industriales y de consumo procedentes de China, que pasarán del 145% al 30%.
Por su parte, China rebajará del 125% al 10% los aranceles a una selección de productos estadounidenses.
De este modo, las importaciones automovilísticas desde China continúan ancladas al arancel del 25% introducido el mes pasad por la Administración Trump, lo que afecta tanto a vehículos ensamblados en su origen (China) como a piezas y componentes utilizados por fabricantes con producción localizada fuera del país asiático. Este impuesto adicional del 25% se añade al tipo general del 10% aplicable a todas las importaciones, también en vigor desde abril.
La tregua parcial ha tenido efectos inmediatos en los mercados financieros. El índice S&P 500 cerraba con un avance cercano al 3%, mientras que el Nasdaq subía más de un 4% y el Dow Jones un 2,6% en la sesión posterior al anuncio. En el caso europeo, el IBEX 35 español ha repuntado un 0,75%.
El acuerdo alcanzado por EEUU y China contempla un plazo de seguimiento de 90 días con el objetivo de continuar las conversaciones bilaterales, según han avanzado los dos países.







