La marca francesa Citroën celebra los 35 años del BX, un modelo que tuvo una exitosa carrera comercial al matricular más de 2.300.000 unidades en todo el mundo, de ellas 220.300 salidas de la cadena del Centro de Producción de Vigo, entre los años 1983 y 1992.

El Citroën BX se presentaba días después de que el 16 de septiembre de 1982, una caja de madera era suspendida del primer piso de la Torre Eiffel e iniciaba un lento descenso hacia la base del monumento y por fuera se podía leer el mensaje “Aquí está el nuevo Citroën”. El misterio se desvelaba una semana después a los medios de comunicación en un espectáculo de luces y pirotecnia.

Desde entonces, el Citroën BX destacó por el confort y el comportamiento en carretera que le proporcionaba la suspensión hidroneumática, exclusiva de la marca, y por sus versiones de altas prestaciones, como el BX GTi 16 V, que alcanzaba los 220 Km/h.

 

En 1982, Citroën acababa de abandonar su sede histórica del Quai de Javel de París para trasladarse a las afueras, a la exclusiva localidad de Neuilly-Sur-Seine, y en ese momento necesitaba un modelo para sustituir al Citroën GSA.

Se buscaba una alternativa rompedora en lo estético, que lograra conectar con las necesidades y los gustos de las personas y que mantuviera las señas de identidad de la marca: prestaciones, confort y excelente comportamiento en carretera.

Y fue entonces cuando en vísperas del Salón del Automóvil de París, la marca apostó por el espectáculo para dar a conocer su nuevo modelo y hacerlo destacar entre la legión de novedades que se presentaban en aquella edición.

La Torre Eiffel dio la notoriedad que buscaba el fabricante, con una caja misteriosa que descendía unos pocos metros cada día y a sus pies el entonces presidente de Citroën, Jacques Lombard, fue el encargado de desvelar el automóvil que tanto se había hecho esperar.

El BX llamó la atención por sus líneas rectas y muy angulosas, fruto del diseño futurista y dinámico del diseñador de Bertone Marcello Gandini, autor de varios deportivos italianos míticos de los años 70.

Esta fue una colaboración y una estética que continuaron hasta los años 90, con los Citroën AX, ZX y XM como modelos destacados. En el exterior, respetó señas de identidad de Citroën, como el limpiaparabrisas con una sola escobilla, introducida en el Citroën CX, o la arquitectura cinco puertas del Citroën GSA.

Al volante, el Citroën BX se reveló como uno de los vehículos más confortables y prestacionales de su época. Su suspensión hidroneumática garantizaba un comportamiento en carretera sin rival, mientras que su amplia gama de acabados y motores le permitieron llegar a un público diverso.

En 1988 entró aún más en la leyenda con su versión GTi, equipada de un motor de 16 válvulas, capaz de desarrollar 160 CV DIN y de alcanzar una velocidad punta de 218 Km/h.

1988 fue también el año en el que, en España, el Cuerpo Nacional de Policía eligió al Citroën BX como vehículo Z, un estatus que mantuvo durante una década y que le hizo ser un elemento habitual de las calles de las ciudades desde finales de los 80 y durante todos los años 90.

 

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Fernando Álvarez
Fernando Álvarez ha sido Jefe de la Sección de Motor de la Agencia de Noticias EFE durante más de 25 años. Gran experto en todo lo que tenga relación con las cuatro ruedas, es un apasionado de las nuevas formas de movilidad sostenible y tiene su propio blog (www.ecocarblog.com). En Fleet People nos muestra cuáles son las últimas novedades y tendencias de producto de las principales marcas de automóviles.