El 46,3% de los conductores españoles se plantea dejar de utilizar su coche privado para desplazarse al trabajo, según apunta una de las conclusiones de un estudio sobre movilidad urbana sostenible publicado por el Observatorio Cetelem.
Este cambio de comportamiento aparece con mayor intensidad entre quienes tienen entre 45 y 49 años, un grupo que supera en ocho puntos la media nacional y que refleja una predisposición «más acusada» a sustituir el desplazamiento privado por alternativas de movilidad.
El informe de Cetelem señala que este replanteamiento del uso cotidiano del coche se produce bajo un contexto influido por la expansión de las zonas de bajas emisiones en el entorno de las ciudades españolas.
Casi la mitad de los encuestados, un 45,5%, «vive o accede de forma habitual» a estos entornos urbanos con restricciones para vehículos más contaminantes, lo que favorece la aplicación de ajustes en los hábitos de movilidad y «condiciona la elección de rutas, horarios y medios de transporte».
Dentro de este escenario, los jóvenes entre 25 y 29 años son quienes presentan una mayor exposición a las zonas de bajas emisiones, ya que el porcentaje de menciones al respecto asciende hasta el 58%, 12 puntos por encima de la media, lo que apunta a una mayor presencia de este colectivo en áreas donde estas políticas urbanas se aplican con más intensidad.

Alternativas al vehículo privado
Entre quienes consideran abandonar el uso del coche privado para acudir al trabajo, el transporte público aparece como la opción más citada, con un 34,8% del total, teniendo en cuenta que la presencia de esta alternativa aumenta en los grupos de mayor edad activa, de acuerdo con Cetelem.
En el caso del tramo de 45 a 49 años, este alcanza un 44% de menciones, nueve puntos por encima de la media, lo que muestra una intención más directa de adaptar hábitos a sistemas públicos ya consolidados.
La bicicleta, tanto en propiedad como mediante alquiler municipal, concentra de su lado el 26,2% de las respuestas y registra su punto más alto entre los encuestados de 25 a 29 años, con un 34%.
En cuanto a los desplazamientos a pie, estos reúnen un 14,4% del total y mantienen un peso estable entre segmentos urbanos con trayectos más cortos.
El estudio apunta que dentro de estas variaciones por edades se encuentran explicaciones por factores como la disponibilidad de infraestructuras, la distancia al domicilio o la flexibilidad laboral.
«También reflejan la capacidad de los grupos más jóvenes para incorporar alternativas de movilidad vinculadas a recorridos cortos y a una mayor presencia de servicios públicos de bicicleta», señala el estudio.





