El gigante estadounidense Carvana, especializado en la compraventa digital de vehículos de ocasión, efectuó la transacción de 596.641 vehículos usados en 2025, lo que representó un crecimiento del 43% en relación con el ejercicio anterior.
La multinacional elevó además sus ingresos un 49% hasta 20.322 millones de dólares, equivalentes a 18.900 millones de euros al cambio actual.
El beneficio de la empresa, de su lado, alcanzó 1.895 millones de dólares (1.760 millones de euros), frente a las pérdidas registradas en el año anterior (-685 millones), en tanto que Ebitda ajustado se situó en 2.237 millones de dólares (2.080 millones de euros).
En el último trimestre del ejercicio pasado, Carvana comercializó 163.522 vehículos, también con un crecimiento interanual del 43%, y generó 5.210 millones de euros en ingresos.
El coste por unidad tensiona el trimestre
Pese al crecimiento de volumen y facturación anual, la empresa registró en el último trimestre un aumento de los costes por unidad vinculados a inspección, reparación y reacondicionamiento de vehículos, lo que presionó con fuerza el margen por automóvil vendido, según ha reconocido la propia Carvana.
A ello se han unido las recientes acusaciones realizadas contra la compañía por potencialmente sobreestimar sus beneficios correspondientes a 2023 y 2024 en más de mil millones de dólares. Dichas acusaciones han sido efectuadas por diferentes fondos de inversión que mantienen posiciones cortas en la empresa, si bien Carvana continúa defendiendo la «consistencia» de su balance financiero.
Al finalizar 2025, las posiciones cortas en la multinacional de usados representaban en torno al 7% de las acciones disponibles para negociación.
Todo ese ruido generado al respecto está haciendo daño al valor en Bolsa de Carvana, cuyos títulos han cedido con fuerza desde el comienzo del año y cerca del 16%, ya que comenzó 2026 con un valor por título de unos 400 dólares que se situaba al cierre del lunes en menos de 336 dólares.





