Comprueben en estás fotografías qué significa, sin intermediarios, el término disruptor en el ámbito de la moda masculina. Como los grandes, Agnelli lo fue sin querer serlo. Introdujo variaciones estilísticas que se han convertido en estándares con el paso de los años. Un genuino dandi disruptor. Uno de los que marcan época. Alla Salute!

Durante, digamos, que el último año, el término ‘disruptivo’ (rotura o interrupción brusca) se ha apoderado de la sociedad empresarial. Pasa con cierta frecuencia. Cada poco tiempo. Unos términos suceden a otros. “Globalización”, ‘Entrepreneur’, ‘Coaching’. Y, por supuesto, ‘Consultor’: El vocablo  ‘vendedor’ está muerto. Lo sabe usted, lo sé yo.

Toca el turno de los disruptores, aunque ya saben lo que viene ahora. Decir que todo está inventado ya. Y suele ser una gran verdad en muchos casos. La generalización de lo efímero en el terreno de la moda, por ejemplo, ha dado lugar en la última década y media a una explosión de supuestos disruptores, de innovadores máximos de la nada. Practican un doble o triple turn-up en los bajos de sus pantalones, suben la vuelta tres veces, y dicen haber creado tendencia; se anudan —por decirlo de alguna manera— la corbata con grosores infinitos, de modo que más parece un cabo que un complemento para vestir… Y esa moda hay que seguirla. ¿Zapatos de formas imposibles? Adelante. ¿Camisas con cuellos ínfimos? Vamos. Cool.

Pero existe una diferencia. Importante. En primer lugar: una cosa es ir bien vestido y otra, bien diferente, dar el cante; buscar llamar la atención, exactamente. En segundo lugar: de todas estas supuestas disrupciones señaladas previamente existen ejemplos en la década de los años 20 o 30 del siglo anterior. E incluso mucho antes. El problema es que el término “innovación” —que también deberíamos haber incluido más arriba en la línea de términos empresariales de nuevo cuño— se ha banalizado hasta la saciedad en el ámbito de la moda. Y a ello se une la exagerada cantidad de información de la que disponemos. Es tanta, que lo único que hemos aprendido es a malseleccionar. Y a olvidar lo esencial: separar el grano de la paja.

Hemos seleccionado con mimo unas cuantas y excepcionales imágenes del patrón por excelencia de Fiat, l’avvocato Giovanni Agnelli, de quien decían que tenía más poder que cualquier presidente.